Más de un centenar de muertos por una causa ajena en el olvido

Xoán Carlos Abad recupera la historia de unos 900 jóvenes de la provincia que se alistaron en la División Azul para luchar contra Rusia

Publicado: 09 abr 2025 - 07:15 Actualizado: 09 abr 2025 - 11:22
Tres voluntarios que se alistaron en la División Azul en las mesas de esta provincia en 1941.
Tres voluntarios que se alistaron en la División Azul en las mesas de esta provincia en 1941.

¿Qué motivó a jóvenes de Vigo y de Pontevedra a meterse en un conflicto internacional solo dos años después del final de la Guerra Civil? Esa fue una de las cuestiones que llevó a Xoán Carlos Abad, historiador y presidente del Instituto de Estudios Vigueses, a una investigación que se prologaría durante más de 20 años: la participación de los vecinos de esta provincia en la División Azul, inscribiéndose en las mesas de alistamiento que se dispusieron en Vigo y en Pontevedra. “Como el franquismo no quería iniciar un conflicto con los aliados, envió voluntarios solo al frente de la Unión Soviética con el espíritu de acabar con el comunismo, muchos iban con ansia de aventuras en un ambiente donde se hablaba de Alemania como el ejemplo a seguir, otros fueron por motivaciones económicas, ya que el sueldo no estaba mal en una España de posguerra; también hubo los que buscaban prosperar en el ejército o en la política. Esta complejidad es uno de los aspectos que me interesó”.

“Bajo un blanco sudario. Pontevedreses en la División Azul” es el primer estudio que se hace sobre esta unidad de voluntarios en la provincia, Abad localizó a 124 que murieron en el frente, “bajo la nieve del frente ruso”, tal y como alude en el título de su publicación, aunque el historiador considera que la cifra de fallecidos debió de ser superior al sumarse los que murieron ya en casa. Supuso cerca del 12% de los más de 900 divisionarios que nacieron o vivieron aquí, y respondieron a esa primera llamada. “Era un número elevado en proporción con la población que había entonces”.

Abad recogió las crónicas del momento: “Partieron envueltos en un ambiente eufórico, lo que llamaban patriótico, decían que iban a participar en la gran empresa liderada por Alemania, España no podía participar abiertamente, pero mandaba a sus voluntarios con alegría y entusiasmo”. Pero, el regreso no fue igual. “Pensaban que iban por seis meses, que Rusia se rendiría, por eso firmaron un contrato por todo el conflicto, pero se va prolongando y la realidad no tiene que ver con las historias heroicas que cuentan los que regresan. Deciden disolver la División Azul y reducirla a la Legión Azul. Con la derrota, el Régimen quiere olvidar todo esto”.

El autor habló con descendientes de estos divisionarios. “Aseguran que ellos no hacían alarde de su participación en todo aquello, lo interiorizaron y evitaban contarlo”.

Algunos vivieron casi en la indigencia. En este aspecto, Abad destaca la labor de las Hermandades de la División Azul que lograron las ayudas administrativas y mejoras profesionales. “En los años 60 consiguieron que Alemania reconociese la contribución de los divisionistas y les pagase una pensión”.

Desde 1954 en que regresan algunos presos de los campos soviéticos, resurge una exaltación de su supuesta hazaña, que según Abad, continúa hoy en día por algunas ideologías extremistas, aunque, añade, también hay una corriente histórica que analiza desde un aspecto crítico lo que sucedió en un episodio poco estudiado de la historia contemporánea.

Xoán Carlos Abad presentó ayer su libro "Bajo un blanco sudario. Pontevedreses en la División Azul"
Xoán Carlos Abad presentó ayer su libro "Bajo un blanco sudario. Pontevedreses en la División Azul" | Nikolás Bernabeu

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