El Casco Vello de Vigo renace tras rehabilitar 88 edificios
La mayoría de las nuevas viviendas, más de un centenar, están en el Barrio Alto, donde había más inmuebles en ruinas
Lentamente, pero avanza la rehabilitación integral del Casco Vello, centrado en especial en lo que ahora se denomina Barrio Alto o de San Sebastián, la antigua Ferrería o “barrio rojo”, donde estuvieron funcionando hasta medio centenar de locales eufemísticamente denominados “de alterne”. Ya no queda ninguno tras el cierre del último de Abeleira Menéndez, así que el barrio es definitivamente otro. Y muy singular, una especie de isla en el medio de la ciudad: sin coches y con poco vecindario. Aunque cada vez más. No hay cifras concretas, pero los datos que maneja el Consorcio Casco Vello (CCVV), que gestiona la operación desde hace 20 años, suma un total de 88 edificios adquiridos y rehabilitados directamente o tras su cesión. Además, hay otros 5 inmuebles en obras y 12 más todavía por iniciar. En total, el CCVV logró tras las reformas de los inmuebles, la mayoría de ellos en muy mal estado de conservación o directamente en ruina, disponer de 121 pisos para su venta y todos ellos han sido ocupados por familias, con unas 350 personas. La mayoría están vendidos, 110, aunque siete están en régimen de alquiler o realojo y otros cuatro aún vacíos, pendientes de la escritura. En todo el Casco Vello hay unos 4.200 vecinos, la mitad que hace 30 años, pero con tendencia a estabilizarse e incluso crecer.
Por otra parte, el CCVV -fruto de un acuerdo permanente de la Xunta con el Concello- también generó 36 locales comerciales en los bajos de los edificios, que tras años sin utilización y varios fiascos empresariales -cafeterías, panaderías y otros, que no funcionaron- han encontrado su razón de ser. No ha sido fácil, pero el proceso se resolvió con la venta de seis de ellos y el alquiler de otros 30, uno de ellos todavía por ocupar. No está todo terminado, pero sí mucho más cerca.
Además de habitantes, fundamental para darle vida, también se han instalado servicios en el barrio histórico gracias a la transmisión de la propiedad desde el CCVV a organismos públicos. En concreto, en el Barrio Alto hubo cesiones, al ayuntamiento (para espacios públicos), pero la mayoría se realizaron en el Casco Vello bajo: cuatro de las calles Real y Alta para los Registros de la Propiedad y Mercantil (en un edificio histórico: la sede de la efímera Provincia de Vigo); otros tres para la Universidad de Vigo en O Berbés y dos más para la Xunta, uno para el albergue de peregrinos y otro para la oficina de notificaciones judiciales. En este último sólido, situado en las inmediaciones del consistorio, se instalará el Registro Civil y la sala de bodas. Todo ello contribuirá a darle más vida al barrio para que no se convierta solo en un lugar turístico. Esa fue siempre la idea.
Para el futuro inmediato hay cinco edificios a rehabilitar que darán como resultado 13 viviendas más para el Barrio Alto (calles Hortas y San Sebastián) y además en Rúa Alta y O Berbés. En cuanto a los locales comerciales son en la actualidad 28 en el Barrio Alto para actividades muy diversas, con la idea que las calles estén vivas y haya actividad permanente. Entre otras, se encuentran las dependencias de la Editorial Elvira en la calle Santiago, de Magia en la Manga (Ferrería 11), estudios de arquitectura, yoga, cerámica, academia de cómic, un gabinete de psicología y una tienda de alimentación en Rúa Real.
La casa de la primera rendición de Napoleón
Uno de los edificios rehabilitados, en este caso por iniciativa privada, es la denominada Casa del Francés, en la Rúa Funil, la calle más estrechas de todo Vigo y quizá la más corta. Lo que era un bloque de viviendas del barrio antiguo se ha transformado en apartamentos turísticos de lujo. A cambio, se trata de un inmueble con u la conocida como "Casa del Francés", en pleno Casco Vello, se firmó la que está considerada como primera rendición de tropas napoleónicas en todo el mundo. En ese edificio se alojó el gobernador francés, el comandante Chalot durante la ocupación de la villa desde enero a marzo de 1809. Tras la toma de la plaza por Pablo Morillo y “Cachamuiña”, allí mismo se firmó la capitulación, la primera del ejército francés que señoreaba Europa.
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