Las carrozas conquistan el torreiro de San Campio

Fiestas San Campio

Valadares despidió sus tradicionales fiestas con mucha música, tradición, cucañas y una gran verbena

Alexia Collazo
Publicado: 27 ago 2024 - 07:15
La carroza del barrio de la Sobreira en su entrada al torreiro de Valadares.
La carroza del barrio de la Sobreira en su entrada al torreiro de Valadares.

Las fiestas de San Campio en Valadares llegaron ayer a su fin con una jornada repleta de actividades que comenzaron a primera hora de la mañana y se extendieron hasta bien entrada la noche. Este evento, que se celebra anualmente, es una de las festividades más esperadas por los habitantes del barrio y sus alrededores.

A pesar de que el domingo es considerado el día grande de las fiestas, el lunes siempre es el más esperado por los vecinos, quienes disfrutan del ambiente relajado y festivo que caracteriza la despedida de San Campio. “Venimos todos los años, y todos los días también. Pero el día de hoy nos gusta especialmente, las carrozas son muy bonitas y el ambiente que aquí se forma es maravilloso. Además, una de ellas se hace en el barrio donde yo nací, en la Sobreira, asi que más ilusión me hace todavía", aseguraban Olivia y Alberto, dos vecinos de la parroquia.

La jornada comenzaba con la entrada de la banda popular de Rubiós al recinto de la fiesta, seguida de la tradicional misa mayor en honor a San Campio, que congregó a numerosos fieles en la iglesia de San Andrés de Valadares. Una vez finalizada la misa, todos los vecinos acompañaron la imagen del santo con devoción mientras la marcha “Triunfal” marcaba el paso de los asistentes. Al finalizar, el Himno Galego, interpretado por la banda de Rubiós, resonaba con fuerza en el ambiente, poniendo fin a la procesión y dando paso al esperado concierto, donde la banda interpretó un repertorio de piezas muy variadas.

Uno de los momentos más esperados del día de ayer fue la llegada de las tradicionales carrozas al torreiro, la de la Garrida y la de la Sobreira, ambas decoradas con gran esmero y dedicación por los vecinos de sus respectivos barrios. Desde las nueve de la mañana, las dos carrozas comenzaron su característico recorrido por la parroquia. Aunque cada una partía de un barrio diferente, las dos terminaron encontrándose en la carretera general, avanzando juntas hasta la iglesia de Valadares, donde iniciaron un día marcado por la comida, la música y el buen ambiente. La carroza de la Sobreira fue la primera en entrar al torreiro de la fiesta al ritmo de "Licor Do Negro Café" y “Potra Salvaje”, seguida por la carroza de la Garrida. Durante su recorrido, ambas repartieron caramelos a los más pequeños y churrasco para los más mayores, creando un ambiente de alegría y celebración que inundó el torreiro de Valadares.

Los vecinos y visitantes que se acercaron a disfrutar de la jornada festiva no dudaron en expresar su entusiasmo por el ambiente y la programación del día. Andrea y Ángel, quienes asistieron junto a su familia, comentaron: “Vinimos con la familia a tomar el vermut, es un día diferente para estar todos juntos y poner el broche final a estas fiestas. Nos encanta la tradición de las carrozas y ver cómo se implican todos los vecinos de la zona”. Por su parte Isaac, quien regresó a Valadares después de varios años viviendo fuera, compartió su emoción por poder volver a participar en las festividades junto a su mujer y sus hijos. “Aunque soy de aquí, llevaba años sin venir, ya que estuve viviendo un tiempo fuera. Ahora que volvimos queríamos retomar esta tradición. Hay bastante gente, la verdad, pero es que estamos teniendo mucha suerte, el tiempo acompaña muhco. En un rato iremos a probar un trocito de churrasco, a ver que tal”, indicaba.

Por la tarde, las actividades continuaron con las tradicionales cucañas, un conjunto de juegos populares que siempre despiertan risas y aplausos entre todos los presentes, sobre todo entre los más pequeños, quienes disfrutan compitiendo y viendo al resto de participantes intentarlo una y otra vez.

La jornada festiva concluyó con una verbena a cargo de las orquestas Kubo y América, quienes consiguieron hacer bailar a todos los asistentes hasta bien entrada la noche con un repertorio de música variada que incluyó desde clásicos de los años 80 y 90 hasta los últimos éxitos del verano, poniendole fin a seis días de fiesta en la parroquia.

Contenido patrocinado

stats