García Mateo asume el Rectorado de la UVigo para “jugar con lo imposible”

Universidad

La séptima rectora de la institución es la primera mujer y la que estrenará el límite de seis años en el cargo

Carmen García Mateo recoge el bastón de mando de la UVigo apelando a "seguir subiendo escalones" en la excelencia | Jorge Santomé

La Universidad de Vigo hizo historia con la toma de posesión de la primera rectora de la institución –séptima en total–, Carmen García Mateo. En un auditorio de Ciencias Económicas lleno hasta la bandera, la catedrática de Teoría de la Señal y Comunicaciones recibió el bastón de mando y la medalla de la UVigo que la condecoran como rectora de mano del ya exrector Manuel Reigosa.

Como ella misma apuntó en su primer discurso tras prometer el cargo, le acompañaba en la mesa que presidía el auditorio la recientemente elegida rectora de la Universidad de Santiago de Compostela, Rosa Crujeiras, un hecho que “no es casual” y que calificó como “el retrato de lo que hoy es la Galicia universitaria y científica del siglo XXI”. Así, García Mateo señaló que el acto celebrado ayer iba más allá “del simple recambio institucional”, ya que era “un señal claro del camino que como sociedad decidimos recorrer”.

La nueva rectora viguesa echó la vista atrás a sus inicios académicos en 1981, “cuando apenas tres docenas de mujeres iniciamos la aventura de Ingeniería de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid junto a más de 700 compañeros, alguno de ellos incluso presente en este acto”. Relató así, brevemente, una “historia personal de innovación, compromiso y lengua –es experta en procesamiento del habla y colaboró con lingüistas en algunos de sus proyectos– que refleja la evolución de este país y de la propia UVigo” hasta llegar al momento en el que le proponen presentarse al Rectorado, un paso que sólo dio “cuando supe que contaba con el respaldo de un equipo sólido y competente”.

También se acordó de los que fueron sus contrincantes en la campaña electoral, Belén Rubio y Jacobo Porteiro, a quienes agradeció por un proceso “positivo que ilustró para mucha gente lo que de verdad se espera de la Universidad: preparación a fondo, argumentos claros y debate ilimitado”.

En el capítulo de retos y ambiciones, García Mateo apuntó que la propuesta liderada por ella se enmarca en un ambiente de “renovación, participación y modernización institucional” sin dejar de lado las funciones esenciales de la Universidad: la generación de conocimiento, la transferencia y una docencia de calidad. En este sentido, afirmó que “somos una universidad completa, diversa y conectada con su tiempo, capaz de transformar la sociedad desde el conocimiento y el talento”, pero que todavía tiene “escalones por subir” en este marco de excelencia, lo cual requiere “captar talento, estabilizar, consolidar grupos de investigación de altas capacidades y potenciar una ambiciosa interacción internacional”, dijo, enumerando algunos de sus objetivos primordiales. “Nuestra tarea es jugar con lo imposible, superar los límites del conocimiento asentado”, añadió la catedrática viguesa, refiriéndose a los avances todavía por lograr.

En vista de lograr dichas metas, se dirigió al presidente autonómico para pedir “financiación y confianza”, refiriéndose a la próxima negociación del plan de financiación autonómica, prometiéndole que “el retorno será superior a la inversión realizada”. García Mateo terminó su primer discurso como rectora comprometiéndose a hacer de la UVigo una institución “excelente, moderna, igualitaria y de alta calidad”.

Reigosa cedió el bastón de mando deseando muchos aciertos y pidiendo disculpas

Manuel Reigosa Roger, o como toda la comunidad universitaria lo conoce, ‘Pachi’ Reigosa, cerró ayer ocho años como mandatario de la Universidad de Vigo cediendo el bastón de mando a la primera rectora de la historia de la institución, un hito que él mismo deseaba que ocurriera tras más de tres décadas y seis rectores sin que ninguno fuese mujer. Suyo fue el discurso que abrió el acto de toma de posesión de Carmen García Mateo y en él, emocionado, recordó cómo hace nueve años “un grupo de miembros de la comunidad universitaria nos atrevimos a presentar una iniciativa para hacer de la UVigo un lugar todavía mejor”. Una propuesta con la que, admitió, no esperaba haber ganado las elecciones, “pero sabía que tenía un equipo magnífico de cuyo trabajo estoy muy orgulloso”.

Tras repasar algunos de los retos a los que se enfrentó durante sus ocho años de mandato como construir el relevo generacional ("el nuevo profesorado tenía que ser igual de bueno que el que se va jubilando"), Reigosa destacó el carácter negociador de su equipo rectoral y agradeció el trabajo no sólo del equipo, sino de toda la comunidad universitaria porque “si somos capaces de hacer cosas es porque hay muchas más personas implicadas”. Además, también aprovechó sus últimas palabras como rector de la UVigo para “pedir disculpas”, ya que aunque todas las medidas tomadas durante estos ocho años fueron “meditadas y trabajadas”, “no siempre acertamos, pero siempre tomamos las decisiones pensando en el bien común”.

Por último, deseó a García Mateo “muchísimos aciertos porque eso será bueno no sólo para la Universidad, sino también para Galicia”.

Seis años de mandato sin posibilidad de reelección

Carmen García Mateo no sólo se convirtió ayer en la primera rectora de la Universidad de Vigo, sino que también es la primera que estrenará la nueva limitación a los cargos unipersonales marcada por la Ley de Universidades. Así, mientras hasta ahora los rectores –y decanos de facultades– eran elegidos por cuatro años con opción de reelección, los mandatos pasan a estar limitados a seis años sin posibilidad de volver a presentarse al cargo.

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