Canido crece en pisos y vecinos como el barrio más exclusivo
Comercialización exprés para cerca de un centenar de viviendas de precios elevados en el desarrollo de la zona más cotizada de toda Galicia
Un empresario muy famoso que desde hace años mantiene su residencia principal en Canido -en su caso en la vecina “carretera cortada”- contaba la pasada semana su satisfacción por que el barrio al fin se estaba transformando, que se había dignificado a la altura de lo que podría ser una zona residencial y turística situada ante una playa que cuenta con bandera azul y un puerto con club náutico que llevaba años sin posibilidades urbanísticas. Ahora sí, gracias a las directrices del Instrumento de Ordenación Provisional (IOP) aprobado por la Xunta mientras no había un Plan General actualizado y a partir de ahora con las normas del Plan de 2025, que también abren la mano. El resultado es que en Canido se han puesto en marcha hasta cinco promociones de forma casi simultánea para colocar en el mercado cerca de un centenar de viviendas que acogerán a unos 200 vecinos, algunos de forma permanente, otros solo como segunda residencia, porque entre el nuevo vecindario hay muchos extranjeros y también personas del resto de España que apuestan por pasar largas temporadas al borde de la Ría de Vigo. De una u otra forma, supondrá duplicar el censo actual, de apenas 200 residentes, sin contabilizar la “carretera cortada”. Los precios solo son para personas con muchos recursos, pero curiosamente, la comercialización de los distintos proyectos urbanísticos ha ido a gran velocidad y la mayoría de pisos están ya vendidos o comprometidos, según reconocen fuentes de los promotores. Es decir, Canido es un buen negocio, aunque ha resultado difícil de gestionar.
El propietario de una de las promociones en marcha confiesa que Canido “es una zona buena” y agradeció que el IOP haya permitido la construcción en altura, hasta cuatro pisos -tres y bajo cubierta- lo que ha posibilitado que se consiguieran las licencias municipales de obra antes del Plan. “La comercialización va realmente muy rápida, hay una fuerte demanda, aunque no son pisos baratos”, reconocía.
Las dos últimas promociones en ejecución -29 viviendas entre las dos- se encuentran en ambos extremos de la primera línea marítima, la más requerida. Una, denominada Urba Vigo, en construcción en el número 137 de la calle Canido: un único bloque de cuatro alturas y un total de 12 viviendas de dos o tres dormitorios con jardín privado y piscina, justo enfrente del yacimiento romano. En el otro lado el proyecto Cerqueira, donde la antigua conservera, cerrada hace décadas. En este caso, se trata de la transformación de la histórica fábrica de conservas, una ruina desde hace tiempo, en una urbanización de 17 viviendas de lujo situadas a pie de playa. Ya hay permiso de derribo y se tramita la licencia de obra, que irá a continuación, a través de un grupo integrado por cuatro socios, que en principio van a montar la urbanización.
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