As Candelas anuncia más invierno
El sol lució en la segunda romería del año en Castrelos y según la sabiduría popular, eso pronostica tiempo frío.
La primera romería de febrero, la segunda del año después de San Amaro, se celebró ayer en un día primaveral. El sol brillaba cuando As Candelas salía a hombros de Santa María de Castrelos. A diferencia de la marmota Phil de Pensilvania que pronosticó una “primavera temprana”, la Virgen indicó que aún quedan meses de frío y lluvia, tal y como dice el dicho gallego “se chora o inverno vai fóra, se ri o inverno está por vir”.
El bueno tiempo reunió a numerosos romeros que no se perdieron la danza secular de los pendones al rememorar la presentación del Niño en el templo, ni el cocido en la carpa anexa a la iglesia. Con la atmósfera mística que le aporta el templo románico, al final de la eucaristía tuvo lugar uno de los rituales religiosos más antiguos que se conservan en la ciudad.
Así, el momento más pintoresco llegó con la Danza do Encontro, interpretada por el gaiteiro y la percusión de Lume de Cana, mientras acompañaba el saludo de los dos pendones, el rojo (en representación del pueblo) y el blanco (en nombre del poder eclesiástico) con reverencias incluidas. La coreografía precedió la presentación del Niño ante el párroco que ejerció de Simeón, rememorando la primera visita de Jesús al templo de Jerusalén. Como entonces, se liberaron palomas que volaron por el interior de la iglesia.
Al finalizar, As Candelas salió en procesión por el atrio, acompañada por la Virgen de la Asunción, San Roque y San Antón. Como todos los años, no faltó la donación de la tarta de yema, ni tampoco las bombas de palenque pagadas a modo de ofrenda. Fueron cinco docenas de petardos que sonaron antes de los encargados por los organizadores.
La mañana finalizó con el homenaje a los mayores de la parroquia, organizada por la Comisión de Festas de As Candelas y San Blas. Los protagonistas fueron Josefa Vieitez Vila, Enrique Quintela Loureiro, María Riobó Vázquez y María Dolores Fernández Alonso, que recibieron un ramo de flores y una pieza da artesanía de manos de los representantes políticos, encabezados por el alcalde. Abel Caballero animó a los vecinos a disfrutar de la fiesta primero en Castrelos y después de Bembrive.
Como toda romería, el aspecto festivo está íntimamente ligado con el religioso con el olor constante a cocido que llegaba desde el puesto de la carpa, dirigido tradicionalmente por Lolita. La música corrió a cargo del grupo de música tradicional de Bembrive, Lume da Cana y la charanga Noroeste. El ambiente, especialmente animado antes de comer, se centraba en el bar y en los furanchos particulares.
La fiesta continuará hoy en Bembrive con el día grande de San Blas, que también se celebra en Castrelos, aunque en menor medida. Romeros y músicos aseguran el lleno en todos los furanchos que llegan al final de su licencia.
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