Las camisetas vintages saltan del campo de fútbol a la calle

Equipos del área de Vigo se suman a una moda que crea lazos entre varias generaciones de aficionados. El San Miguel, el Guardés o el Tyde se han sumado a la tendencia

Sara Tui,  futbolista  y miembro del Comité de Honor del Centenario del club.
Sara Tui, futbolista y miembro del Comité de Honor del Centenario del club. | Atlántico

No las visten los futbolistas durante los partidos. Tampoco están pensadas para mejorar el rendimiento sobre el césped. Su éxito se explica por algo mucho más sencillo: despiertan recuerdos. Las camisetas inspiradas en los diseños que lucían los clubes hace treinta o cuarenta años se han convertido en una de las últimas tendencias entre las entidades deportivas del área de Vigo. Lo que comenzó como una forma de obtener algún ingreso extraordinario para ayudar a sufragar los gastos del fútbol base ha terminado convirtiéndose en un elemento de identidad colectiva. Las nuevas camisetas viajan del campo a la calle y son una forma de decir "yo también soy del club", aunque hayan pasado décadas desde la última vez que alguien se calzó las botas.

Uno de los ejemplos más recientes es el del San Miguel de Oia. El club vigués acaba de reeditar la camiseta que utilizaban sus equipos durante los años ochenta y noventa, cuando el campo de A Pirucha reunía cada tarde a decenas de niños que encontraban en el fútbol mucho más que un deporte. La acogida ha sorprendido incluso a sus propios dirigentes. Los primeros pedidos llegaron nada más anunciarse la iniciativa y muchos compradores han optado por personalizar la camiseta con su nombre o con su dorsal favorito. "Lo que se gana con esto es entre cero y nada", bromea el vicepresidente del club, Eduardo Costas. El verdadero objetivo, explica, nunca fue hacer negocio. La idea consistía en ofrecer a socios y aficionados un recuerdo del San Miguel y, al mismo tiempo, ayudar a mantener vivo el sentimiento de pertenencia a una entidad que lleva casi ocho décadas formando niños y jóvenes.

No es casualidad que el diseño elegido pertenezca precisamente a la época que hoy recuerdan quienes rondan los cuarenta y los cincuenta años. Son los padres y madres que ahora acompañan a sus hijos a los entrenamientos y que vuelven a vestir los mismos colores con los que crecieron. Ese puente entre generaciones resume buena parte de la función social que desempeñan estos clubes. El San Miguel mantiene actualmente cerca de 150 jugadores repartidos en seis categorías, desde prebenjamines hasta juveniles. Más allá de los resultados deportivos, su trabajo diario consiste en ofrecer un espacio donde los más pequeños aprenden disciplina, convivencia, esfuerzo y compañerismo, mientras las familias convierten el campo en un punto de encuentro semanal.

El fenómeno no se limita a Vigo. En Tui, el Tyde ha aprovechado la celebración de su centenario para diseñar una camiseta que es casi un recorrido por los cien años de historia de la entidad. No está concebida como una equipación de juego, sino como una prenda de calidad pensada para llevar fuera del estadio. El diseño recupera la estética de los años ochenta, cuando el club vivió una de sus etapas más recordadas con su paso por Tercera División. El escudo aparece bordado en hilo dorado; el propio emblema se repite como marca de agua sobre las franjas blancas; en la espalda figura el escudo de Tui y una de las mangas incorpora el logotipo del centenario inspirado en la singular grada de ocho bóvedas del campo construido en 1983, uno de los elementos arquitectónico más singulares. Incluso el interior de la camiseta guarda un guiño al antiguo campo del Chao-Chao, donde comenzaron a escribirse muchas de las páginas del Tyde.

"Queríamos sacar el Tyde del estadio", resume su presidente, David Domínguez. La camiseta pretende convertirse en una prenda que pueda utilizarse en cualquier momento y que sirva para dar visibilidad a una entidad profundamente vinculada a la vida social del Baixo Miño. Durante un siglo, el club ha sido punto de encuentro de generaciones de vecinos y ha mantenido su apuesta por el deporte base como herramienta para transmitir valores educativos y de convivencia.

Los ejemplos continúan multiplicándose. El Club Balonmán Guardés ha incorporado una camiseta retro que ya forma parte de la imagen de su afición y de los voluntarios que colaboran en los encuentros. El Tomiño trabaja en una reedición basada únicamente en antiguas fotografías porque no conserva ningún ejemplar original. El Coruxo ha ido un paso más allá y ha unificado la imagen de sus secciones de fútbol y ciclismo con una misma identidad visual.

Más de medio siglo trabajando con equipos del área de Vigo

Detrás de buena parte de estas iniciativas se encuentra Deportes González, empresa fundada en 1972 en O Porriño y actualmente instalada en Mos, desde donde suministra material a decenas de clubes del área de Vigo. Sus responsables aseguran que hace apenas unos años estas reediciones eran excepcionales y que ahora forman parte de la actividad habitual. Cada proyecto exige un trabajo casi artesanal para recuperar fotografías antiguas, reproducir exactamente los tonos originales, volver a bordar los escudos como se hacían décadas.

En el caso del San Miguel, por ejemplo, el reto consistió en volver al característico azul royal que identificaba al club hace cuarenta años y recuperar el escudo bordado. Para el Tyde se emplearon hilos dorados y acabados de alta calidad. Cada camiseta se personaliza con el número elegido por quien la compra, lo que añade un componente emocional.

La empresa también trabaja con clubes como Seis do Nadal, Carballal, Lavadores, Teis, Santa Mariña, Valladares o Matamá, entidades que desempeñan un papel esencial en la vida de sus barrios y que encuentran en este tipo de iniciativas una forma de reforzar su imagen y consolidar el sentimiento de pertenencia entre varias generaciones.

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