La calle Pontevedra, una trampa para los viandantes

Los obstáculos para los peatones aumentan mientras las aceras prácticamente desaparecen en buena parte de la vía urbana

La calle Pontevedra, una de las más céntricas de Vigo, se ha convertido también una de las más abandonadas, una auténtica trampa para viandantes. Usuarios y vecinos han advertido sobre el estado en que se encuentran las aceras, en su mayor parte destrozadas, por donde resulta del todo imposible caminar sin arriesgarse a una caída.

redacción.. vigo localad@atlantico.net
Publicado: 16 feb 2013 - 09:31 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:47
En la calle Pontevedra las aceras han desaparecido por completo en varios tramos y proliferan obstáculos y 'trampas', con cables al descubierto.
En la calle Pontevedra las aceras han desaparecido por completo en varios tramos y proliferan obstáculos y 'trampas', con cables al descubierto.

Lo más sorprendente es que el ayuntamiento ha ido cambiando o como mínimo reparando las calles del entorno, quedando Pontevedra como una isla en pleno cogollo urbano. No hay planes encima de la mesa para que alguna de las sucesivas fases de 'humanización' afecte a este vial. Las losetas colocadas hace veinte o más años se encuentran degradadas o en muchas partes ni siquiera existen al haber sido levantadas para obras que dejaron su huella.

Vecinos de la zona señalaron a este diario que la calle, que los fines de semana se convierte en una de las más transitadas de todo Vigo, no sólo presenta deficiencias en sus zonas de paso, sino que también son visibles los cables eléctricos 'plantados' en la acera, otro peligro latente. Al contrario que en otras calles viguesas, donde los cables han sido soterrados, en la Rúa Pontevedra penden encima de las cabezas de los peatones.

Como explicó un vecino que lleva viviendo en esta vía urbana desde hace más de 30 años, 'parece que nos hemos quedado en un desierto, y el ayuntamiento se ha olvidado de nosotros, ni siquiera con la ampliación de Rosalía de Castro nos ha tocado una mejora. El único cambio fue del sentido de la circulación durante un tiempo, y nada más'.

Curiosamente, pese a su emplazamiento céntrico, entre la antigua sede de la Caja y Areal, Pontevedra ha sido una calle a menudo olvidada, careciendo incluso de iluminación adecuada durante años. La urbanización del entorno mejoró algo este aspecto, pero las aceras en cambio han ido degradándose sin solución municipal.

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