En la calle ante el inminente derribo de sus chabolas
La comisión judicial aplazó ayer por unos días el desahucio de Carmen y sus padres de sus casetas en Santa Rita, donde se va a urbanizar
Llantos, nervios y desesperación. Ayer, las dos familias que residen en chabolas en Santa Rita, a escasos metros de la Cidade da Xustiza, se veían en la calle y sin alternativa cuando la comisión judicial acudía a primera hora para hacer efectivo una orden de desalojo. Carmen, de 44 años, se vio obligada a mudarse a esta caseta junto a su familia, al lado de la de sus padres, por falta de recursos y después de un desalojo previo.
La lluvia incesante y la situación en la que se quedaban hizo que la comisión les diera unos días para encontrar un lugar donde dejar sus cosas, las pertenencias de toda una vida que no pueden quedarse en el lugar, donde está previsto que en breve entren las máquinas. La propiedad requiere el terreno para una nueva urbanización, como ya ocurriera en la parcela anexa, donde se levantó un nuevo edificio de viviendas. Sin saber a dónde ir, estas familias saben que están en tiempo de descuento. La próxima vez, la comisión judicial irá acompañada de la Policía y de los representantes de la empresa propietaria de los terrenos, algo que será inminente. Carmen contaba hace tiempo su historia en Atlántico. Explicaba las grandes dificultades para encontrar un trabajo y sobre todo un alquiler, con un único ingreso la Risga. Ante el desalojo inminente, las familias acudieron a solicitar alguna alternativa, pero no la obtuvieron. Quieren un lugar donde puedan guardar sus cosas o una habitación de forma temporal hasta que den con una salida. Hoy participan en una concentración para llamar la atención tanto de Concello y Xunta.
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