14 al 16 de agosto
Radar Atlántico: fin de Castrelos, vuelve Karol G y mucho suspense
Según los datos del Observatorio Costero de la Consellería de Mar, durante este verano, en concreto el pasado mes de julio, se registraron temperaturas superficiales excepcionalmente elevadas en las rías gallegas, superándose máximos históricos en algunas estaciones. Esta situación estaría relacionada con la escasez de episodios de surgencia costera (el fenómeno por el que el agua de la profundidad aflora), las elevadas temperaturas atmosféricas y el contexto de temperaturas superiores al habitual en el Atlántico Norte.
En concreto, Cortegada alcanzó los 24,58 °C el 24 de julio y Rande los 23,93 °C el día 25, superando en ambos casos los máximos anteriores de sus respectivas series. Además, la temperatura media diaria se situó por encima de los umbrales establecidos para episodios poco frecuentes en el 41% de los días en Cortegada, 43% en Ribeira y 48% en Rande. Pero no se trató de un episodio puntual, ya que la máxima registrada en el agua superficial de la Ría continuó estando por encima de los 23 grados durante otras tres jornadas: 23,731 el día 26; 23,225 el día 27; y 23,136 el día 28.
De igual modo, la temperatura media diaria durante la mayor parte del mes de julio se situó por encima de los 20 grados y llegando a rozar los 23 en los días anteriormente mencionados, otro récord en cuanto al promedio de temperatura del agua superficial. Son valores muy por encima de lo habitual en estas fechas, ya que otros años, de acuerdo con los datos del Observatorio Costeiro, la media de la temperatura en la Ría se sitúa sobre los 18 grados.
Al respecto, la Consellería de Mar señaló que la temperatura del agua es uno de los factores que influyen en los ecosistemas costeros y en la productividad biológica, por lo que el Observatorio mantiene un seguimiento permanente de su evolución.
Otra cuestión, y muy relevante, es el posible impacto sobre los cultivos marinos, muy sensibles tanto a la alta o baja salinidad como a la temperatura del mar. De momento, no hay conclusiones claras, si bien la Consellería de Mar ha decidido mantener la alerta y con cierto optimismo. “Con los datos disponibles no se puede atribuir a este episodio, por sí solo, un impacto concreto sobre el marisqueo o el cultivo de moluscos”, señaló un portavoz.
Menos optimista, como ya publicó este diario, se mostró La doctora en Ciencias Marinas, Tecnología y Gestión del CIM de la UVigo, Marisela Des Villanueva, quien alertó sobre nuevos “escenarios desfavorables”. En su opinión, un calentamiento excesivo de las aguas de la Ría tendría un importante impacto en los sectores marisquero y mejillonero, dos especies que sufren estrés térmico durante los episodios de calor. “Muchas de estas especies se encuentran en su límite de confort”, expresa la doctora Des, por lo que si los episodios extremos continúan incrementándose “aumentarán los tiempos necesarios para alcanzar tallas comerciales al dedicar más energía a protegerse”. En todo caso, y a tenor de los datos recogidos por la Agencia Estatal de Meteorología, la temperatura del mar en Galicia continúa estando por debajo del resto de la costa peninsular. En el Cantábrico se alcanzaban ayer hasta 25 grados y no es algo inusual. El mismo nivel en el Atlántico andaluz y en el entorno de los 30 grados en el litoral del Mediterráneo, en especial en las playas de Valencia y Baleares. Como dato curioso, Samil es una de las playas que se toma como referencia en España, al lado de Riazor en A Coruña o el Musel en Gijón, entre otras.
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