El calamar rebelde de Naumi gana la Liga
La parada viguesa de la competición nacional de graffiti finalizó tras dos días de intervención en el muro del estadio de fútbol de Bouzas, el Baltasar Pujales, por parte de diez artista urbanos de distintos puntos del Estado
Vigo fue la quinta parada de la Liga Nacional de Graffiti y durante dos días, diez artistas compitieron por lograr una mayor puntuación. Naumi 69, llegado desde Almería, se hizo con el primer puesto. Su propuesta, la lucha entre un calamar y un pescador que finaliza con el ojo de este teñido con la tinta de su presa, se hizo con la máxima puntuación del jurado profesional, compuesto por Lalone, Jacobo Palos, Mawe y Jideba Jos, y con la emitida por el público a través de Instagram.
Tal y como explicó el artista a Atlántico, fusionó el realismo con el cartoon para lograr la composición. Los rasgos de su protagonista recordaron a más de uno al Julio Verne realizado por el graffitero local Pow One dentro del programa municipal “Vigo, cidade de cor”. Algo le debió de llegar a Joseba Fernández de la Cruz, director del evento, que rebautizó la obra premiada durante la entrega de galardones, que tuvo lugar ayer y a la que asistieron Carmela Silva, responsable de Patrimonio Histórico, y el alcalde Abel Caballero.
Cada participante debía mostrar lo que significaba para ellos la ciudad de Vigo, y prácticamente en su totalidad, los creadores reinterpretaron algún tema marino.
El segundo puesto recayó en el malagueño Hide 2 que pintó una escultura bajo el mar con la forma de su nombre. El artista se ausentó de la entrega de premios al tener que coger el avión de vuelta. El tercer puesto correspondió a Cien y a su marina con la gaviota en primer plano. María Díaz, Konestilo, Amek Uno, Klina, Badi Coloreando, Rey de la Ruina y Cafre completaron el plantel de participantes. Entre todos pintaron 100 metros de muro del estadio de fútbol Baltasar Pujales, divididos en tramos de ocho metros. Invitaron a sumarse a tres artistas locales, Trenze, Chek y Dudy. Se respetaron el resto de los muros, donde intervienen desde hace años graffiteros de la zona. “Han logrado convertir una superficie con apariencia de hostilidad en una obra de arte, con una ubicación privilegiada entre el mar y la tierra”, indicó el regidor.
La Liga sigue hacia una nueva parada, este año serán ocho.
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