“Cada año mueren mil cristianos por su fe, pero si no es en Europa, a nadie le importa”
JAVIER MENÉNDEZ Director de la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada
Javier Menéndez, director de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, estuvo ayer en Vigo, informando de la labor que realizan a lo largo de todo el mundo en defensa de los más necesitados.
¿Cómo surge esta fundación?
Nace hace 70 años en Alemania para ayudar, tanto espiritual como materialmente, a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial. Los distintos papas solicitaron a su fundador que ampliase su campo de acción y ahora estamos presentes en 140 países, presentando especial atención a las comunidades cristianas y a las iglesias perseguidas, con 23 oficinas internacionales desde las que desarrollamos labores de información, recaudamos dinero para los proyectos y oramos por las comunidades en peligro.
¿Cuántos cristianos pueden estar en peligro por procesar su fe?
Todas las religiones sufren persecución, pero el Cristianismo es el más castigado. Así 330 millones viven en países donde hay persecución y unos 60 sufren discriminación.
¿Por qué esta persecución?
El Cristianismo es una religión de paz y concordia, que produce mucha envidia y los extremistas del Islam tienen la guerra declarada a los infieles entre los que además de los cristianos, están los judíos y los musulmanes de otros grupos.
¿Qué hacen desde la Fundación para aliviar esta situación?
Ayudamos a los sacerdotes, religiosos y laicos en su labor de evangelización pero también en el resto de los servicios que ofrecen, en educación, alimentación o asistencia médica.
¿Qué lleva a estas personas a afianzarse en sus creencias pese al peligro?
Una fe envidiable. En muchos países para acudir a las iglesias hay que pasar por recintos amurallados. Día a día se juegan la vida solo por ir a misa, pero aceptan el riesgo como pasó en Egipto o en Nigeria, durante la Pascua que asesinaron a doce cristianos. Es la autenticidad de las comunidades primitivas y demuestra lo que recoge el Evangelio, donde dice que "seremos siempre perseguidos". Es una forma de compartir la pasión de Cristo e iniciar el camino de la salvación.
Es un gran contraste con el cristianismo de la vieja Europa.
Hablando con unos musulmanes, me dijeron que la decadencia de la fe en Europa los fundamentaba en sus creencias. Es muy tibia y débil. Tenemos que reaccionar y coger nuestra armas de evangelización.
Sin embargo, la suerte de estos cristianos perseguidos no llega a occidente.
Cada año mueren entre 7.000 y 10.000 cristianos directamente por su fe, no como consecuencia de conflictos bélicos, pero no sale en las noticias porque si los asesinatos no son en Europa, no pasa nada y a nadie le importa.
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