El bus eléctrico, eliminado del Casco Vello tras su última avería
El gobierno decide suspender el servicio y el BNG advierte que esa no es la solución
Fue desde el primer minuto la crónica de una muerte anunciada y ayer, finalmente, Abel Caballero decidió poner fin al servicio del bus eléctrico del Casco Vello tras la enésima avería del vehículo y apenas un año después de su inauguración.
La decisión, no obstante, no la comunicó el propio alcalde sino el concejal de Transporte, Carlos López Font, que anunció que el gobierno local pondrá el asunto en manos de los servicios jurídicos municipales para exigir una indemnización a la empresa adjudicataria por claro incumplimiento reiterado del contrato, por el que se embolsó 500.000 euros. La última avería afectó a las baterías auxiliares del vehículo después de que en un problema anterior se hubiese colocado una carga principal nueva. Intentaron arreglarla pero fue imposible, informó Font, que recordó que la empresa es de Valencia y que hubo que esperar por un técnico que estaba en Barcelona. Todo ello pese a que a que en junio se había llegado a un acuerdo con una empresa con sede en Vilagarcía para reducir los tiempos de las reparaciones. Esta mañana (por ayer) di la correspondiente instrucción para que se cancele el contrato con la empresa, dijo el concejal socialista, que calificó la situación de insostenible. Ha salido mal y no es necesario decir que hemos tenido mucha paciencia a la hora de solventar esto, subrayó al respecto de la compra del autobús y sus constantes problemas.
La suspensión definitiva de uno de sus proyectos estrella no sentó bien al BNG, que forzó a comienzos de año a Caballero para que recuperase el bus eléctrico como una de sus condiciones a cambio de la aprobación de los presupuestos municipales. Tras conocer la noticia, el portavoz nacionalista, Santi Domínguez, lamentó que el gobierno local haya optado por la solución fácil y anunció que preguntará en el próximo pleno por las gestiones realizadas durante los últimos meses ante la empresa adjudicataria para resolver el problema de las continuas averías. Según Domínguez, lo que debería hacer el Concello es reclamar a la empresa a que ponga un vehículo nuevo porque éste está en garantía en vez de permitirle ir poniendo parche tras parche para salir del paso.
El nacionalista atribuye todo ello a la falta de gestión total del gobierno socialista, a la que culpa también de la escasa afluencia del servicio que el BNG inauguró en mayo de 2011. No se hizo promoción y se alargó la línea eliminando su objetivo inicial, que era comunicar la parte alta con la parte baja del Casco Vello cada diez minutos, reprochó el nacionalista, que también denostó el hecho de que esta línea se hubiese incorporado a la tarifa del resto de autobuses de Vitrasa cuando su recorrido es mucho menor y su finalidad diferente. Habría que conseguir descuentos reales para los residentes del Casco Vello, subrayó Domínguez, que remarcó que la demanda del bus eléctrico fue muy elevada durante el primer mes de funcionamiento, en el que el servicio era gratuito.
El grupo popular, por su parte, coincidió con las críticas del BNG al considerar que el fracaso del autobús del Casco Vello es una muestra más de la falta de gestión del gobierno local y el desinterés de Caballero por este proyecto heredado de los nacionalistas.
El alcalde nunca creyó en este servicio y se vio obligado a reponerlo tras decretar su suspensión al inicio del mandato, recordó la edil Teresa Egerique. Es un ejemplo más de la falta de gestión que hace el alcalde del dinero de todos los vigueses. Y es algo que no se puede permitir, criticó.n
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