El búho de Hacienda, ni asusta, ni espanta

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El ave de plástico colocado en el tejado del edificio público para repeler gaviotas y palomas pierde efectividad

n.m. vigo
Publicado: 28 ago 2018 - 02:00 Actualizado: 29 ago 2018 - 03:00
Una gaviota y dos palomas comparten tejado con el búho de plástico en Hacienda.
Una gaviota y dos palomas comparten tejado con el búho de plástico en Hacienda.

nnn Se puso de moda hace unos diez años y hoy su uso está extendido por la mayoría de terrazas y tejados de la ciudad como uno de los métodos más populares para espantar a las gaviotas y palomas. Se trata del búho de plástico, un ‘espantaaves’ al que sus víctimas parecen haber descubierto.

Uno de los edificios públicos de la ciudad, el de la oficina de Hacienda de la calle Lalín, cuenta con uno de estos búhos falsos en su terraza que curiosamente en lugar de ahuyentar comparte espacio con gaviotas y palomas, a las que no parece asustar lo más mínimo.

Vigo sufre desde hace años las consecuencias de su gran colonia de gaviotas y, aunque un informe municipal revela la caída de estas aves en la ciudad desde 2010, lo cierto es que su presencia sigue causando problemas.

Los principales tienen que ver con la suciedad de sus excrementos que son corrosivos , el ruido excesivo que generan y su búsqueda incesante de alimento que les lleva a planear directamente sobre comensales al aire libre en cafeterías, bares o en la propia playa, pudiendo llegar a arrebatar de las manos un bocadillo sin están muy hambrientas.

El búho de plástico fue una de las soluciones, junto con otras más caseras (los cedés colgados) para ahuyentar a estas aves pero después de tantos años, la efectividad ha ido decreciendo, al darse cuenta del truco. El propio centro comercial de A Laxe, donde se instalaron hace años cuatro búhos de plástico reconocía que la efectividad bajaba cuando las gaviotas se percataban de que los búhos no se movían.

Estas copias se fueron perfeccionando con el tiempo y se crearon los búhos móviles. Primero los que movían su cabeza y ahora incluso articulados. Pero a mayor prestaciones más coste.

Internet es uno de los principales mercados de las especies de plástico con precios que oscilan desde los 12 euros, el más sencillito, a cerca de 50 los modelos articulados.

Además de los búhos, Vigo llegó a utilizar halcones robot en lugares de especial afluencia de gaviotas como el Berbés, una técnica que finalmente tuvo que desecharse en favor de un halcón auténtico, con muchas más efectividad. El halcón, también de verdad, es el que se usa en el aeropuerto de Peinador para espantar las aves y evitar que puedan causar un accidente durante el despegue y el aterrizaje de los aviones.

A los repelentes visuales, entre los que se encuentra el búho de plástico y los cedés colgados con cuerdas e incluso las bolsas de plástico, se suman otra serie de repelentes, los acústicos, con diversos aparatos de venta en la red que rondan entre 30 y 50 euros, y otros más artesanales como la colocación de redes o los pinchos para los tejados.n

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