Un brillante pedazo de historia del siglo XVI a la venta en Vigo
La vidriera emplomada, del 1520, fue adquirida por Francisco Puente, un ingeniero naval que trabajó en Barreras y Factoría Naval de Marín, en un anticuario de Barcelona en los 60
Al pasar por delante del escaparate pasa desapercibida, por su tamaño, aunque el precio invita a los curiosos a pararse. El anticuario local Antiquitatum Taberna vende una vidriera emplomada del siglo XVI, por 3.700 euros, que gana en presencia cuando la luz hace brillar su historia.
La pieza es propiedad de Javier Puente, restaurador de profesión, que la ha depositado en el local para exhibirla y atraer a un posible comprador. La heredó de Francisco Puente, doctor ingeniero naval que trabajó como directivo en astilleros como Barreras y Factoría Naval de Marín. Amante de las antigüedades, la adquirió en un anticuario de Barcelona en los años 60.
La vidriera se compone de dos partes, con dos hombres enfrentados, separados por un blasón que luce un águila bicéfala. Este símbolo heráldico surge de la unión dinástica de una sobrina del último emperador bizantino Constantino XI, Sofía Paleólogo, con el zar ruso Iván III, abuelo del célebre Iván el Terrible. Bajo el águila, se enfrentan dos osos rampantes.
La propietaria del anticuario, María Rodríguez Veiga, es además perito judicial, por lo que se garantizan autenticidad y valor de la vidriera al futuro comprador. Aunque el precio puede ser negociable, Rodríguez explica que, aplicando la inflación, es similar al que abonó en su momento el comprador original. “La idea es que la compre alguien que de verdad la aprecie, que la disfrute y la tenga expuesta en casa y que cada vez que pase por delante diga, ‘me encanta’”, señala la dueña de Antiquitatum Taberna.
“No recomiendo restaurarla, solo ponerla en un atril o un marco”
La vidriera se conserva en buen estado, salvo dos pequeños desperfectos. Aún así, María Rodríguez no recomienda restaurarla. “Es mejor dejarle esa pátina bonita que tiene y ponerla en un atril o un marco con pistones por detrás para sujetarla”, explica la perito judicial. Tampoco se recomienda colgarla, ya que debido a su peso podría rajarse el cristal.
María Rodríguez sabe que “a nivel histórico, vale mucho más”, pero con la actual situación económica “tampoco nos podemos pasar”. La pieza está a la espera de ofertas, con un precio ajustado a la “realidad del mercado”, pero tampoco “sin regalarla”, señala María Rodríguez. “El propietario no tiene prisa, pero quiere venderla”, añade la propietaria del anticuario.
En la tienda hay más piezas y la propietaria de Antiquitatum Taberna quiere romper con el mito de las antigüedades son caras. “Tenemos piezas desde un euro, y ahora que llega la Navidad, es posible hacer un buen regalo por 20 o 30 euros”. Y, para quien pueda, también una vidriera de 500 años de historia para iluminar la casa.
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