Miles de personas reciben a la Borriquita en Porta do Sol
La más multitudinaria procesión de los últimos años abrió los actos de la Semana Santa de Vigo en una jornada que coincidió con la Reconquista
Jesús entrando triunfal en Jerusalén a lomos de una burra. Jesús entrando triunfal en la Porta do Sol para ‘reconquistar Vigo’ ante miles de personas. Así se vivió la procesión del Domingo de Ramos, una de las más multitudinarias que se recuerdan y que marca el inicio de los actos de la Semana Santa.
Fue un día especial, porque este 2025 coincidió con una jornada soleada, tras un largo y lluvioso invierno, y con el día grande de las actividades de la Reconquista de Vigo, fiesta que tiene su escenario en el Casco Vello. Quizás por esto, la Porta do Sol se quedó pequeña para acoger a todas las personas, grandes y peques, que esperaron bajo un radiante sol a la llegada de la imagen de la Borriquita para la bendición de las palmas y ramas de olivo, a cargo del obispo de la diócesis de Tui-Vigo, monseñor José Valín, que se produjo sobre las 13 horas.
Una hora antes, partía de la iglesia de María Auxiliadora, tras la misa, la procesión con la talla de Jesús, a lomos de burra a la que acompaña también una borriquilla, y que tan querida es, sobre todo, por los niños y niñas vigueses.
La comitiva la abría la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Silencio, con sus nazarenos vestidos de los colores blanco y carmesí y su banda de tambores. “Participar siempre es un orgullo muy grande. Yo participo desde hace 30 años, desde que tenía dos”, comentaba un penitente que no quiso desvelar su identidad bajo su capirote.
Le seguían la Hermandad Peruana en Galicia Señor de los Milagros, con sus hábitos morados y sus ‘detentes’ o estampitas con la imagen del Señor de los Milagros. “Participamos todos los años, desde que en 2014 nos invitó el anterior obispo”, recordaba su portavoz, Luisi Motta.
La imagen fue trasladada en carro por miembros de la asociación de voluntarios Vodea, seguida de las autoridades religiosas, con el obispo a la cabeza; y de las autoridades civiles y militares, con el concejal Ángel Rivas y otros miembros del gobierno local, a los que después se uniría el alcalde, Abel Caballero; la delegada de la Xunta Ana Ortiz y la diputada provincial Luisa Sánchez, entre otros. No faltó un grupo de gaiteiro y una banda de música, que marcó la entrada de la Borriquita en la Porta do Sol al ritmo del Himno do Antigo Reino de Galicia.
En el mismo escenario donde por la tarde los vigueses iniciarían su liberación de los franceses, el obispo, José Valín, con un cartel de la Semana Santa como fondo, realizó la bendición con los tradicionales vivas “como hace 2.000 años”: “Viva Jesús por ser nuestro Salvador; viva Jesús por ser nuestro Dios y señor; viva por ser el Príncipe de la Paz”, se oyó al obispo, mientras los presentes agitaban las palmas en señal de júbilo.
La procesión, como ya es tradicional, finalizó en Santiago de Vigo, donde se ofició una nueva misa.
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