‘Boom’ del ilusionismo hecho en Vigo

Magos de la ciudad coinciden en el aumento del público en sus espectáculos, con llenos de hasta 400 personas y mucha afición entre niños y adultos: “La gente nunca sabe qué se va a encontrar y la impresión siempre es buena”

Las cartas, esenciales en cualquier truco de la magia de cerca
Las cartas, esenciales en cualquier truco de la magia de cerca | Vicente Alonso

Vigo presume de magia hecha con las manos y la pericia de ilusionistas de la ciudad. Lejos de sacar conejos de chisteras o de partir en dos a alguien del público, la catalogada magia de cerca y en escenario se encuentra de moda. Primero, por lo impresionante del truco en cuestión, realizado a centímetros del público. Luego, por la sensación de sorpresa y enganche que eso provoca. Tan simple y tan desconocido a la vez. Óscar Fernández, Sara Rodríguez y Iago Saavedra son tres jóvenes ilusionistas. Los dos primeros, directores de la escuela Magia en la Manga, en el Casco Vello. Saavedra, autónomo, colabora con ellos en ciertos eventos. Todos coinciden en el ‘boom’ del ilusionismo en Vigo, en una corriente ‘mágica’ que se encuentra al alza y que despierta pasiones en cada show. Tanto, que ya han llenado auditorios por toda Galicia con más de 400 personas. “Esto va a más. Está gustando mucho porque la gente no sabe nunca qué se va a encontrar con la magia y la impresión siempre es buena”, indicó Saavedra.

La escuela se encuentra inmersa en su tercer curso. Empezaron con poca participación y ahora ya cuentan con más de 30 nuevos magos. Un 50% de niños con un talento todavía por pulir y la otra mitad, adultos y mayores que nunca pensaron en acercarse a la magia. “Hay algunos jubilados que se ven con tiempo libre y viene a la escuela para, luego, hacerle trucos a sus nietos o en las comidas familiares”, señaló Sara. Porque la pasión está en todas las edades.

Practicar. Todo el tiempo, hasta convertirse en una obsesión. Esa es la clave que apuntan los ilusionistas vigueses para poder, como ellos, vivir de la magia. Pero sin fustigarse. “Todos hemos fallado en directo. Pero equivocarte es una fase del aprendizaje”, apuntó Óscar. Sin ser pioneros en la materia (sí en la creación de la escuela), aprovechan la ola que generó en su día el Mago Teto en Galicia y otras generaciones anteriores a ellos. “Tienes más facilidad para aprender. La magia es más agradecida que otras artes y puedes encontrar muchos huecos” señaló Saavedra. Aunque todo con esfuerzo, dedicación y muchos eventos a las espaldas. “Hacemos magia en colegios, institutos, cenas de empresa, teatros… ya estamos en un nivel que nos llaman de fuera de Galicia”, señaló Sara, en referencia al espectáculo Singularia (donde colaboran los tres) y que han tardado en pulir durante todo un año.

La magia evoluciona y ellos han tenido que hacerlo de la mano. De pequeños trucos ante quince personas en un bar a trabajar con un director de Guadalajara que prepara todo un show. De actuar en un pequeño rincón a llenar teatros y auditorios para entretener al público solo con la habilidad de sus manos. “Nunca me hubiese imaginado realizar un espectáculo de teatro y lo hemos hecho. Quien sabe qué podemos hacer dentro de unos años. Pero sí sé que nos quedan muchos años de profesión”, confesó Óscar.

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