Bólidos en la palma de la mano
El Centro Comercial A Laxe vivió ayer la primera competición gallega de drones con vista en primera persona
Los visitantes que pasaban ayer por el Centro Comercial A Laxe se toparon con una de las competiciones más singulares que se pueden ver hoy en día: la carrera inaugural de la ‘Galicia Whoop League’. Detrás de este nombre hay una veintena de aficionados a los drones FPV (first person view) que ayer volaron sus pequeñas máquinas aéreas no tripuladas intentando conquistar un revirado circuito de obstáculos.
La mayor particularidad de esta disciplina es que los pilotos no siguen su dron con la vista, sino que gracias a una cámara incorporada y una especie de gafas de realidad virtual pueden ponerse a los mandos de su aeronave en miniatura como si se tratase de un videojuego o un simulador de vuelo. Sin embargo, como los propios protagonistas reconocen, “si no empiezas a acostumbrarte en un simulador, estrellas el dron a la primera”. Debido al minúsculo tamaño de estas máquinas –caben en la palma de la mano–, están desprovistas de sensores o estabilizadores de algún tipo: “Tienes que tener los mandos agarrados todo el rato y a mucha gente, sobre todo los niños, les acaba dando sensación de mareo. Por eso en estas carreras manejamos sentados”, cuenta uno de los pilotos.
Según explican los participantes, cualquiera puede empezar en este ‘hobby’ –particularmente el que implica estos drones tan pequeños– invirtiendo unos 200 euros, gafas y emisora –se controlan por radiofrecuencia– incluidas. En esta competición, hasta cuatro pilotos a manejan sus drones a la vez dentro del circuito, que deberán completar en el menor tiempo posible para avanzar. Como las dimensiones de esta instalación ‘indoor’ no son muy grandes, se trata de un desafío más de técnica que de velocidad. Pero con las máquinas más potentes, “podemos alcanzar velocidades de hasta 250 kilómetros por hora”, añade uno de los competidores.
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