Blanca Blonde: "Alguien me dijo una vez que Vigo y Río de Janeiro se parecen mucho y es verdad, hay monte y mar"

Nuevos vigueses

"Agarré una maleta llena de mis trajes de espectáculos, plumas y lentejuelas, y me vine", cuenta Blanca Blonde, que nació en Brasil y vive en O Calvario desde hace muchos años

Blanca Blonde trabajó en el teatro.
Blanca Blonde trabajó en el teatro. | Atlántico

Blanca Blonde es una fanática viguesa. Nació en Brasil y vive en O Calvario desde hace muchos años. Un personaje reconocido en este populoso y variopinto barrio vigues. "Aunque nací en Minas Gerais, me siento profundamente carioca; me mudé a Río de Janeiro cuando apenas tenía cinco años y allí me crié. Soy esa mezcla: una "mineira" con alma de Río", explica como presentación esta nueva viguesa. En Vigo hay viviendo 3.275 brasileños empadronados, muchos de ellos con doble nacionalidad. Es la tercera comunidad por países, tras Venezuela y Colombia.

¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del espectáculo?

Yo siempre supe que quería ser modelo de pasarela. Empecé muy joven, a los trece años, haciendo pequeños desfiles. De ahí pasé al modelaje para calendarios, pero mi verdadera ambición era la televisión y el teatro. No quería solo ser una cara bonita; quería actuar. Mi puerta de entrada fue el baile. Trabajé muchísimo bailando samba para turistas en lugares emblemáticos de Brasil como Oba Oba o Sargentelli. Participé en innumerables concursos de belleza y de disfraces; aunque nunca gané el primer premio, siempre quedaba entre las finalistas, especialmente como "Musa" en categorías de belleza madura. Esa visibilidad me llevó a la televisión. Tuve tres contratos con TV Globo y participé en varias de las famosas miniseries de la época. Sin embargo, el teatro fue mi gran escuela. Allí aprendí el oficio de verdad. Trabajé con figuras increíbles, como la gran Sonia Braga en cine, y colaboré con directores italianos como Antonio Catáramo. También viví intensamente el Carnaval, no solo como diversión, sino como parte de mi trabajo en espectáculos musicales y desfiles para turistas que venían de todo el mundo a ver la esencia de Brasil.

¿Qué le impulsó a dejarlo todo en su país para venir hasta Vigo?

Fue una decisión de vida tras mi separación. Yo necesitaba un cambio radical. Cuando tomo una decisión, no hay vuelta atrás. Curiosamente, tenía un visado para Estados Unidos por diez años que nunca llegué a usar. Una amiga que estaba aquí con su novio me animó a venir a Galicia. Así que agarré una maleta llena de mis trajes de espectáculos, plumas y lentejuelas, y me vine. Empecé desde abajo, haciendo shows de samba en cumpleaños y cafeterías. Luego trabajé en una sala de fiestas aquí en Vigo y una empresa de Madrid me contrató para hacer espectáculos en hoteles de Benidorm y otras ciudades. Fue una etapa de mucho movimiento.

¿Qué fue lo que más te impactó de Vigo al llegar y cómo ha sido su relación con los gallegos?

Me enamoré de la ciudad de inmediato. Recuerdo que alguien me dijo una vez: "Vigo y Río de Janeiro se parecen mucho", y es verdad. Las montañas que rodean la ría, las playas, ese verde tan intenso... me sentí como en casa. Al principio, los gallegos me parecían un poco cerrados o distantes, quizás por esa imagen de serios que a veces proyectan. Pero con el tiempo entendí que son gente que ha sufrido mucho por la emigración y que, una vez que te abren la puerta, son las personas más nobles, alegres y cariñosas que existen. Hoy me encantan; siento que compartimos una alegría que ellos están redescubriendo.

¿Cómo vive la cultura local, especialmente con el fútbol?

En fútbol, mi corazón es del Flamengo, pero aquí soy del Celta y después del Real Madrid.

¿Y con la comida, cuál es su relación?

Sobre la comida, ¡me encanta Galicia! Los pinchos, el tapeo... es maravilloso. Aunque sigo cocinando mis platos brasileños en casa, como el arroz con frijoles, me he aficionado mucho a un plato que, aunque suena francés, nos encanta en Brasil: el fricassé de pollo con nata y queso al horno.

Ha dado un salto sorprendente a las redes sociales como influencer con miles de seguidores.

Todo empezó por mi nieta. Quería grabar videos para que ella tuviera recuerdos míos cuando yo ya no esté. Pero mi vena de actriz salió a flote; me di cuenta de que para enganchar a la gente tenía que crear algo divertido. Así nació "Petra", un personaje con curvas exageradas y mucha personalidad. Salgo a la calle, grabo situaciones cómicas y así he llegado a tener videos con 70,000 visualizaciones y una comunidad de 20.000 seguidores. Me mantengo activa, haciendo limpieza de redes y conectando con la gente. Soy una mujer de mi tiempo, y si la tecnología es la nueva revolución, pues yo también soy parte de ella.

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