La base de datos de desaparecidos permitió identificar 6 cuerpos en Vigo en un año
En Vigo y provincia las denuncias por búsqueda de personas se situó durante 2022 en casi una veintena al mes
Los avances en el Sistema de Información de Personas Desparecidas y Restos Humanos (PdyRh) sin identificar del Centro Nacional de Desaparecidos han permitido que haya un mayor número de personas fallecidas encontradas a las que poner nombre y apellidos. El último informe hecho público por el Ministerio de Interior referente a 2022 refleja que durante ese año se logró identificar un total de 185 cadáveres. En Vigo, la coordinación de las fuerzas y cuerpos de Seguridad con las bases de datos del PdyRh posibilitaron reconocer hasta seis cuerpos hallados desde 2022 hasta la fecha, que pertenecían a personas denunciadas como desaparecidas. Dichas denuncias se mantuvieron sobre las veinte al mes en la provincia, más del 95% desactivadas.
La gran mayoría de los identificados llevaba menos de un mes ilocalizable lo que permitió mediante huellas el reconocimiento prácticamente inmediato. Sin embargo, también se pudo corroborar la identidad de personas fallecidas varias décadas atrás. En febrero de este año, la Policía Nacional conseguía saber a quién pertenecían los restos de un hombre que había aparecido ahogado en la ciudad en 1981. En ese momento, los intentos por saber de quién era fueron infructuoso, pero los agentes realizaron la necrorreseña y grabaron en las bases de datos de Policía Científica el ADN del hombre. La denuncia fue interpuesta en 1984, pero no fue hasta este año cuando los cotejos realizados por el Centro Nacional de Desaparecidos permitieron revelar la identidad de esta persona e informar a la familia.
Un precedente tuvo lugar en 2020, con los restos del joven vigués Daniel Veloso, cuya denuncia por desaparición se interpuso en 2001. Un hallazgo casual de huesos humanos en un monte de Valadares poco después del confinamiento puso fin a la larga y agónica búsqueda de una familia.
El informe sobre desaparecidos de Interior refleja un aumento del 58,1% en identificaciones y señala al mismo tiempo un descenso en hallazgos de cuerpos a nivel general, algo que, no obstante en la provincia alteró la tendencia general con un aumento respecto al año anterior alcanzando un porcentaje del total de casi un 1%, mientras que en A Coruña se elevó al 1,44%, algo que podría explicar otro indicador: aparecen más cadáveres en el mar o en la costa. En concreto, son un 34% los encontrados en el agua o junto a una playa. Desde 2022 hasta la fecha, solo en la Ría se encontraron tres, dos pertenecían a personas cuya desaparición había sido denunciada días atrás y pudieron ser identificadas gracias a la obtención de las huellas, como el caso de una mujer cuyo cuerpo apareció en el arenal de Alcabre en diciembre.
Cuatro alertas de búsqueda continúan activas en Vigo
Aunque la gran mayoría de desapariciones que se denuncian en la ciudad, acaban desactivándose, hay algunas activas. En el área se mantiene la de cuatro personas, el joven Jorge Joel Fernández, del que no se tienen noticias desde enero de 2022; la vecina de Teis, de 72 años, Esther Moro, que no regresó a su casa tras salir a comprar el pan en septiembre pasado; Manuela Barbosa, de 67 años, cuyo rastro se perdió en Arcade hace casi tres años; y el taxista ourensano Elías Carrera, desaparecido en Vigo hace nueve.
El cadáver hallado en un pozo en 2021, en el depósito sin entregarse a la familia
En febrero de 2021, un macabro hallazgo en un pozo de O Cerquido (O Porriño) era el inicio de una de las investigaciones más complejas llevadas a cabo por la Guardia Civil que, en una labor sin precedentes junto con los expertos antropólogos forenses, lograba lo que parecía imposible: identificar a la víctima y detener a los sospechosos.
Los restos pertenecían a un vecino de Viana do Castelo, Carlos Alberto Videira, de 39 años, afincado en Vigo y que había desaparecido en 2018. Llevaban casi tres años enterrados y cuando fueron descubiertos estaban “saponificados” lo que impedía llevar a cabo su identificación mediante huellas y sin ADN con qué cotejarlo al no haber ninguna denuncia de desaparición coincidente. Un retrato robot a partir de los huesos permitió poner nombre al cadáver que, más de un año después, sigue sin ser entregado a su familia.
El Juzgado de Instrucción 3 de O Porriño, que había ordenado su inhumación en el cementerio municipal ante los infructuosos intentos previos de saber a quién correspondía el cadáver, llevó a cabo la exhumación de los mismos para corroborar la identidad con la familia que fue la que reconoció la imagen del retrato difundida por la Guardia Civil. El cuerpo fue entonces trasladado al depósito en el Nicolás Peña de Vigo y allí siguen por el momento.
Los familiares, de Portugal, han solicitado la entrega para poder dar sepultura en su lugar de origen a Carlos Aberto, pero, según fuentes letradas, por el momento el juzgado no lo ha autorizado. Esta situación, rocambolesca, ha llevado al cuerpo de la víctima de pasar tres años encerrado en pozo a pasar por un cementerio y llevar más de un año en el depósito. La causa sigue en pausa desde enero pasado, cuando se llevó a cabo la reconstrucción en Vigo de las últimas horas de la víctima hasta su asesinato. Tres personas siguen investigadas, entre ellas dos presuntos falsos policías que se habrían llevado supuestamente en una furgoneta al hombre de 39 años por una deuda, según había declarado el tercer implicado en esta trama y que señaló en su declaración a los anteriores, que llegaron a estar en prisión provisional y quedaron en libertad. Además, hay una pieza declarada secreta.
Contenido patrocinado
También te puede interesar