El barco aún sin llegar a tierra
VIGO
Un pequeño y heterogéneo grupo acampado en la rotonda de Coia ha impedido hasta ahora que el "Bernardo Alfageme" pase del mar a la tierra, donde se prevé instalar. De momento, las obras están paralizadas.
Todo el día de espera, en vela, y un cierto éxito: la obra para instalar el pesquero "Bernardo Alfageme" siguió parada durante todo el día. Y un fracaso: el grupo apenas llegó a un centenar de personas pese a que había una convocatoria para una asamblea vecinal a las siete de la tarde. Un policía que estaba en la zona se limitó a dirigir el tráfico y descartó por completo utilizar medios contundentes para poder continuar despejando la rotonda para que se pueda instalar el barco, de 20 metros de eslora. Pese al éxito/fracaso, mantuvieron su decisión de seguir con la guardia hasta la retirada definitiva del proyecto.
El principal reproche tanto de los vecinos como de los partidos de la oposición es el coste del proyecto, que el PP cifra en 300.000 euros solo en la operación de instalación del barco, además de otros 600.000 euros ya invertidos en su restauración exterior una vez lo recibió el Ayuntamiento en donación. Tanto PP como BNG atacan al alcalde por su "empeño" en ubicar el Alfageme en una rotonda en medio de la ciudad y no en el Museo do Mar de Galicia, tal y como defendieron ambas formaciones en una moción que sacaron adelante con la suma de sus votos. La portavoz nacionalista, Iolanda Veloso, cuestionó "el valor democrático" que Caballero da a los acuerdos plenarios y recordó su querencia por "compararse con alcaldes franquistas".
"Parece que en las formas le gusta adoptar esas actitudes", ha aseverado Veloso, quien ha lamentado que con su decisión "casi personal", "rechinante" y "excéntrica", Caballero pretenda "convertir en una maceta" al Alfageme, "un símbolo de una parte importante de la historia de la ciudad". El concejal popular Antonio Bernárdez dijo por su parte, que ésta es "la forma de actuar" del gobierno local socialista, e ironizó con que el Ayuntamiento pretenda "sacar los museos a la calle" y ha lamentado que esté "llevando la vulgaridad" a este barrio y al resto de la ciudad. "Esto es de locos", ha zanjado Bernárdez.
Mientras, el alcalde pasó al ataque contra la oposición, a la que ha reprochado que vaya "en contra de la ciudad", y contra los manifestantes, de quienes ha dicho que son los mismos que en su día protestaron por la humanización de calles.
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