“El ballet es de tradición rusa, la guerra nos afecta, nos toca el alma”
Cristina Terentiev, primera bailarina del Ballet de Moldavia, visitó ayer Vigo para presentar la representación de “El Lago de los cisnes”, un imprescindible del repertorio. “Es el título más importante del ballet clásico, pese a que cuando se estrenó no interesó”.
La compañía está de gira por Galicia hasta el sábado y hoy actúa en el teatro García Barbón, de Afundación. Reconoce que el conflicto bélico en Ucrania les perjudica. “Se ha notado mucho en el público, el ballet es de tradición rusa, además nos afecta al alma y al espíritu a la hora de bailar, nos desconcentra”.
Terentiev, que dedica seis horas al día a ensayar cuando está en casa y al menos dos durante gira, comenzó a bailar con 8 años y es primera bailarina desde hace 17. Representa los papeles de Odette y Odile, una dualidad que le resulta lo más complicado de afrontar. “Antes los hacían dos bailarinas distintas, porque son dos perfiles antagónicos no solo en el carácter, sino al expresarse bailando, mientras Odette es fluir, una luz blanca, Odette es más fuerte, más violenta en la coreografía; quien se hace con ese papel tiene claro que ya es una primera bailarina”. Considera que el cuerpo de baile de “El Lago de los Cisnes” es “el vestido que necesita su personaje; fuera somos una familia y en el escenario, unos no tienen sentido sin los otros”. Recomienda descubrir este ballet a quien no lo conozca y repetir a quien ya haya disfrutado de “El Lago de los Cisnes” porque es “como volver a leer un libro que te gusta, ayuda a descubrir nuevos detalles”.
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