La primera ola de incendios calcina 1.500 hectáreas en Galicia y llega a Baiona

El fuego en el monte baionés obligó a desalojar una decena de casas de madrugada y quedó extinguido

Los bomberos ayer en la extinción en Baiona.
Los bomberos ayer en la extinción en Baiona.

Durante la madrugada de ayer viernes, Baiona revivió una de sus peores pesadillas. Pasada la medianoche, se declaraba un incendio en las inmediaciones del campo de Fútbol de Val de Martín, en la parroquia de Baredo y que obligó al desalojo de una decena de viviendas, dada la proximidad de las llamas. Fuentes de la Consellería de Medio Rural apuntaron a primera hora de la mañana que el terreno afectado ascendía a unas 20 hectáreas, a las 14 horas esta cifra se duplicó llegando a las 40. Fuentes municipales aseguran que la extensión afectada es todavía superior y que el causante del primer foco no fue debido a un rayo, tal y como indicaron desde la Xunta, puesto que no se registró ninguna tormenta eléctrica en la zona durante la noche. Por el momento todavía es pronto para establecer la causa, pero todo apunta a que podría haber sido intencionado según las declaraciones hechas por el alcalde Carlos Gómez.

Las altas temperaturas y las rachas de viento favorecieron la propagación de las llamas hacia Fontes, Baíña y el mirador de Monte Alto llegando incluso a la autopista AG-57. Una decena de viviendas tuvieron que ser desalojadas y rápidamente se puso en marcha un operativo conjunto formado por agentes de la Policía Local, Bomberos del GES Val Miñor, vecinos, una cisterna cedida por el Concello y voluntarios, que trabajaron coordinados hasta que llegaron más efectivos. A estos se unieron cuatro agentes forestales, siete brigadas, seis motobombas, una pala, un camión cisterna y un técnico que durante la jornada de ayer se encargaron de enfriar el terreno mientras que otra cuadrilla realizaba labores preventivas de roza. El incidente se dio por controlado hacia las 14 horas, con todo, los efectivos no lograron estabilizarlo hasta pasadas las 17.00.

Con el recuerdo todavía en la retina de los incidentes de 2017, que asolaron los montes de la comarca, vecinos y voluntarios volvieron a sacar su lado más humano y solidario para frenar lo que podría haberse convertido en una nueva catástrofe natural. Las llamas se acercaron peligrosamente al colegio CEIP Fontes-Baíña y también a numerosas casas. Algunos inmuebles se quedaron literalmente cercados, lo que obligó a los efectivos a improvisar cortafuegos a golpe de retroexcavadora. De esta manera, las casas que se encontraban en una situación más delicada acabaron convirtiéndose pasto de las llamas. Bien entrada la mañana, la humareda que invadía el vial que comunica la villa con Chan da Lagoa impedía una buena visión, lo que obligó a cortes puntuales de la circulación. Agentes de la Policía Local patrullaron sin descanso todo el perímetro afectado para detectar posibles situaciones de riesgo.

El regidor, por su parte, envió un comunicado agradeciendo el esfuerzo tanto de profesionales como de voluntarios por la “respuesta solidaria, rápida y desinteresada dando un ejemplo de altura” ante lo sucedido.

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