Baiona 'esconde' la Puerta de Felipe IV, su entrada histórica
Val Miñor
Fue construida en 1656 y a finales de los años 60 pasó a segundo plano por el Parador
La fortaleza de Monterreal, ubicada en la península baionesa de Monte Boi, es un recinto amurallado compuesto de diferentes estilos arquitectónicos comprendidos entre los siglos XI y XVII. Sus tres kilómetros de muralla hacen de ella el monumento de más importancia patrimonial y al mismo el mayor atractivo turístico de la villa. Pero lo que muy poco saben es que la actual entrada principal de la fortaleza fue construida en el XX, en concreto a finales de los años 60, y que su acceso original es la puerta que abre el camino hacia la playa Barbeira, más conocida como la puerta de Felipe IV. Fue construida en el año 1656, después de que Juan Feijóo de Sotomayor, maestre de campo y gobernador militar de Bayona, ordenase la destrucción de 400 casas que había en el interior de las murallas y a las que hasta ese momento se accedía por la Puerta del Sol.
Cuentan los vecinos de la villa que sobre 1966 Franco ordenó derruir el palacio erigido en 1880 sobre la base del antiguo convento franciscano y su iglesia para levantar lo que en la actualidad se conoce como el Parador Conde de Gondomar. Debido a las exigencias que requieren ese tipo de complejos optaron por variar la ubicación de la entrada con el fin de facilitar la circulación del tráfico rodado hasta el edificio principal, con lo que la Puerta de Felipe IV quedó en el olvidó durante años. Posteriormente se recuperó para habilitar un acceso a la playa de Barbeira, situada a los pies de las murallas y en frente del Monte Real Club de Yates, ya que hasta este momento el arenal carecía de acceso con lo que la mayoría de las veces la única manera de acceder a la misma era por mar. En este momento y tras su restauración se le devolvió el valor de la construcción del siglo XVII.
Una fachada monumental basada en una composición vertical, ángulos rectos y un arco abovedado. En el centro alberga un escudo de los Austrias, compuesto por un águila bicéfala y la corona real, por ser Felipe IV el penúltimo de la dinastía que precedió a la de los Borbones.
Una historia accidentada
Pese a que su construcción en piedra comenzó en el siglo XI los archivos históricos ya recogen el recinto amurallado hacia el siglo II A.C., momento en el que se asentaba en su interior el poblado galaico de Erizana. Una vez más su nombre volvió a aparecer con Julio César y posteriormente pasó a llamarse Monte Real. Aunque llegó a tener 650 vecinos, pasó por muchos altibajos debido a los numerosos ataques sufridos por mar, pero realmente el siglo XIV fue el más duro ya que la peste negra acabó con la mayoría de la población, que una vez más volvió a atacar en el XVI.
Finalmente en el siglo XVII la villa se trasladó al actual casco histórico junto con la Capilla de la Misericordia y las 400 viviendas que durante siglos estuvieron protegidas por el recinto amurallado fueron derribadas por orden de Juan Feijóo.n
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