Una ‘avalancha’ de fraudes por correo electrónico llega a la UVigo

Universidad

Alumnos y docentes reciben con cierta frecuencia desde mails de webs fraudulentas que les piden introducir sus credenciales hasta engaños con falsas denuncias

Carta fraudulenta de la Europol que llega a los correos de la UVigo.
Carta fraudulenta de la Europol que llega a los correos de la UVigo.

El fraude por correo electrónico es la estafa del siglo XXI. A estas alturas de la revolución tecnológica en la que el e-mail está presente en la vida de, como mínimo, todas las personas asalariadas e incluso los menores de edad, no es descabellado decir que todo el mundo se ha encontrado al menos una vez en la vida con una de estas estafas. Unas maniobras fraudulentas que están llegando incluso a las instituciones educativas como la Universidad de Vigo.

Una carta con el membrete del Centro Europeo de Ciberdelincuencia de la Europol llegó recientemente al correo de un estudiante de la UVigo. En ella, el director del mismo, Edvardas Sileris –una búsqueda en Google confirma que es el nombre real de la persona que ostenta el cargo–, se dirige al alumno tras una “incautación informática” tras la que se inician acciones judiciales en su contra por delitos tan sórdidos como posesión de pornografía infantil, pederastia o exhibicionismo. El mismo texto da un plazo de 12 horas para que envíe un correo al señor Sileris a una dirección obviamente falsa y que nada tiene que ver con la Europol, probablemente con el objetivo de pedirle una suma de dinero a cambio de retirar los cargos y evitar la “detención inmediata” con la que amenaza la carta falsa, que cita penas de prisión de hasta 10 años y multas de hasta 76.000 euros.

Aunque no hace falta mucho tiempo para detectar el obvio fraude, tiene la suficiente verosimilitud como para que alguien se vea presionado a ‘morder el anzuelo’ de los ciberdelincuentes. Otras ciberestafas más ‘sutiles’ que llegan cada vez con más frecuencia a los correos de la UVigo son de cuentas haciéndose pasar por la organización interna de la universidad y pidiendo que introduzcan sus credenciales en una web que emula la secretaría virtual de la institución.

La Universidad de Vigo está al tanto de estas situaciones y desde el Área de Tecnologías de la Información y Comunicación luchan diariamente para evitar que estos correos fraudulentos siquiera lleguen a mostrarse en las bandejas de entrada de los usuarios. Así lo confirma su director, Juan Aguiar: “Este tipo de ataque están a la orden del día y, aunque contamos con filtros a diferentes inveles, algunos consiguen llegar a los usuarios sin ser detectados”. Así, regularmente lanzan avisos a docentes y estudiantes señalando que “deben desconfiar de cualquier correo recibido y que ante la duda, primero consulten con el servicio de atención al usuario”.

Aunque las ciberestafas a través del correo electrónico son cada vez más comunes y ya han llegado a un nivel tan masivo que ni siquiera los filtros dedicados exclusivamente a detectarlas funcionan adecuadamente, en el área TIC de la UVigo tratan de mejorar la ciberseguridad de la institución, aunque se han encontrado con dificultades. “En la situación de ‘tira y afloja’ en la que estamos es necesario implementar nuevas medidas de seguridad”, explica Aguiar, “pero aquí los retos son, principamente, que por un lado no se perjudique la experiencia del usuario con el mencionado incremento y, por otro, buscarle encaje en unos presupuestos cada vez más insuficientes para las crecientes demandas de servicios de tecnologías de la información”.

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