Con auriculares para poder seguir un juicio en la ‘macrosala’ de Vigo
Una abogada toma medidas ante la mala acústica y acude con cascos: “Era imposible entender a mis compañeros”
A grandes males, grandes remedios. Las constantes quejas sobre la deficiente acústica de la macrosala de la Cidade da Xustiza, que ya fueron incluso motivo de recurso de apelación por indefensión, han caído hasta la fecha en saco roto. Esto ha obligado a tomar medidas particulares. La primera se vio ayer en el juicio (que fue finalmente suspendido) contra los doce acusados de fabricar y distribuir narcolanchas. Una de las abogadas de la defensa, Ana Reguera, optó por llevar sus propios auriculares. Según afirmó, “durante las cuestiones previas era imposible entender a mis compañeros", así que ayer se colocó sus cascos y “la diferencia es absoluta, ahora se escucha de maravilla, sin problema ninguno".
La Audiencia en Vigo, consciente del problema, considera no obstante que en las grabaciones de los juicios el sonido es perfectamente audible y de momento, la sala continúa celebrando vistas con normalidad. Sin embargo, al margen de las grabaciones, los abogados siguen protestando por las dificultades a la hora de comprender lo que se dice en sala, mermando su capacidad de actuación, algo que ocurre prácticamente siempre que hay un juicio en esta ‘macrosala’ con los techos especialmente altos. En el mismo juicio, durante la única sesión celebrada hasta la fecha, la de cuestiones previas, uno de los abogados durante su intervención mostró su queja al tribunal y la presidenta informó de que la trasladarían.
Las medidas adoptadas para intentar solucionar un problema que se detectó desde el día en el que se inauguró la mayor sala de juicios de Galicia no han sido suficientes. La colocación de paneles en las ventanas limitaron el eco pero sigue habiendo reverberación, lo que provoca no que no se escuche a testigos, acusados y partes, sino que cueste entender sus palabras.
El remedio encontrado por esta abogada podría ser una solución, al menos en el estrado, porque el público de la sala, incluido los procesados, tendrá que seguir aguzando el oído con escasos resultados.
Contenido patrocinado
También te puede interesar