Aumentan los afectados por la fuga de los hermanos Hermida
vigo
Los dueños de La Barraca dejaron decenas de impagos en una huida que cumple dos años
n n n Las reclamaciones por impago a los empresarios vigueses Manuel y Alfredo Hermida siguen llegando a los juzgados cuando se cumplen dos años de su fuga para eludir el ingreso en prisión.
Según ha podido saber este diario, el número de afectados tras el traspaso de sus negocios e incluso una orden de desahucio sería elevado y en algún caso habría supuesto serias consecuencias económicas para el acreedor.
Los que fueran dueños de las cafeterías low cost La Barraca decidieron poner tierra de por medio a finales de enero de 2018. Tenían varios procedimientos judiciales y condenas, entre ellas una de tres años de prisión por un delito contra la Hacienda Pública, que llevaba consigo además el pago de cerca de 150.000 euros. Las deudas a particulares, proveedores y a la Administración sumarían miles de euros.
Su marcha además ha impedido juzgarles por un presunto fraude millonario a la Seguridad Social por impago de cuotas de los empleados en sus cafeterías además de por una supuesta trama de cursos fantasma para vigilantes de seguridad para obtener subvenciones.
Desde un principio se especuló con que los hermanos vigueses habrían abandonado el país. Una de las rutas les habría llevado hasta el continente de África y desde allí, en un barco hacia Cuba. Sin embargo, la Policía no tiene constancia de su paradero, si bien, hace unas semanas, habría llevado a cabo una inspección en una oficina de Vigo tras el envío de una carta.
La huida ya supera a la del dueño de Las 5 Jotas, que estuvo dos años en paradero desconocido, en la vecina Portugal. En su caso, también se recibieron informaciones sobre su paso por Suiza, si bien se había quedado a escasos kilómetros de su casa, a la que llegó a acudir en algunas ocasiones, como él mismo habría confirmado tras su detención. Una de ellas fue para ayudar a apagar los incendios de octubre de 2017. La búsqueda de los hermanos Hermida, con un importante entramado de empresas que van desde la seguridad privada, a hostelería o inmobiliarias, no ha sido tan intensa como en el caso de José Manuel Costas.
Ni Europol, ni Interpol, han llegado a difundir sus rostros entre los más búsquedas, ni hay constancia de detenciones o identificaciones a pesar de tener hasta tres requisitorias por parte de los juzgados vigueses.n
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