El auge de comprar un piso con el propietario dentro
La venta de inmuebles en nuda propiedad prolifera, con una decena de viviendas ofertadas en esa situación en Vigo y su área; permite al vendedor vivir en su hogar hasta fallecer
El mercado de la vivienda cuenta con infinitas posibilidades para realizar transacciones. Una de ellas, poco conocidas, es la nuda propiedad. En ella, el comprador del inmueble pasa a tener su titularidad, pero no tiene la opción de disfrutarlo, pues el derecho sigue perteneciendo al propietario por un tiempo determinado o hasta que fallezca. Una vez se produzca, el uso y disfrute de la vivienda pasa definitivamente a manos del comprador.
En el área de Vigo existen una decena de inmuebles que se ofertan en estas características, una forma de mercado importada del norte de Europa y que, según los expertos, cada vez está más en auge por las ventajas que ofrecen al propietario y la reducción en el precio final para el comprador. “Son pocas las inmobiliarias que ofertan este tipo de ventas, pero cada vez se ven más esfuerzos”, apuntó Alfonso Fernández, de la inmobiliaria Más Vida, que cuenta con la gestión de la venta en régimen de nuda propiedad de dos pisos en el centro de Vigo. Según Fernández, la venta en nuda propiedad solo tiene sentido cuando el vendedor o usufructo tiene más de 65 años, con hasta tres perfiles diferenciados: el que necesita complementar la pensión que recibe al considerarla escasa, el propietario que busca dejar una herencia monetaria en vida a sus descendientes por falta de interés en preservar el inmueble y el que no cuenta con esa descendencia. “Se ofrece así una alternativa, teniendo en cuenta que es la forma más rápida de acceder a una liquidez manteniendo su hogar”, aseguró Fernández.
El comprador quien, según el experto, crea un fuerte vínculo con el propietario, es también beneficiado porque el precio se marca según el mercado, pero no disfrutar de un acceso inmediato hace que la oferta sea menor y el precio caiga. En Vigo, una vivienda en estas condiciones se puede adquirir por 110.000 euros. “El perfil más abundante es el de la familia joven con ahorros, porque para comprar una nuda propiedad no te avala ningún banco y es difícil pagar a tocateja todo ese dinero”, señaló Fernández. Además, deberán costear también las derramas y otros costes de la vivienda al contar con su titularidad: “Es un plan a futuro. Reconozco que es un tipo de inmueble difícil de vender en el rural porque los costes son más altos, se tiene que tomar como una inversión a largo plazo”. Precisamente, el rural es el más buscado por parte de particulares. En cambio, los grandes fondos son los que se interesan más por los inmuebles céntricos.
"Somos diez herederos, queremos deshacernos de esa vivienda"
La opción de poner un inmueble como venta en nuda propiedad no es muy habitual, aunque en situaciones de conflicto puede resultar útil. Miguel (nombre ficticio) vende una vivienda en régimen de nuda propiedad que ha heredado junto a sus hermanos tras el fallecimiento de sus progenitores. Actualmente se encuentra habitada por su hermano, de 77 años, pero una vez fallezca, quiere simplificar lo máximo posible el traspaso de esa propiedad. O, incluso tenerlo ya todo zanjado antes de que llegue el día. “Somos tres hermanos más. Todos con hijos. En total, podemos ser unos diez herederos para esa vivienda. Por eso queremos deshacernos de ella”, aseguró, poniéndola en el mercado a un precio muy por debajo del que marca el mercado pero con un usufructo vitalicio en la figura de su hermano.
Asegura que son varias las llamadas que recibe cada día de particulares que muestran interés en el piso y que, aproximadamente el 90%, desconocen lo que es la nuda propiedad y retiran el interés inmediatamente. El otro 10% son familias jóvenes que llaman para informarse e inmobiliarias que quieren incluir ese inmueble en su catálogo de ventas, a un precio superior. “Hay algunas ofertas. Recientemente llegaron a ofertarme 80.000 euros, pero nos negamos por un precio tan bajo”, señala. De momento, ninguna alcanza el precio fijado.
Miguel espera que una familia joven tenga la paciencia de comprar el inmueble y esperar a que fallezca su hermano para disfrutar la vivienda. El que el usufructo tenga todavía 77 años “echa un poco para atrás, sobre todo a las inmobiliarias”.
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