Aterrizar en Peinador: “Con viento cruzado es imposible”

Compañías aéreas cuentan con limitaciones extra por viento en la cornisa cantábrica; el aeropuerto vigués, por su ubicación, es de los más complejos de España

Uno de los pocos aviones que aterrizaron ayer en Peinador por el temporal ‘Leonardo’
Uno de los pocos aviones que aterrizaron ayer en Peinador por el temporal ‘Leonardo’ | Alberte

Vigo volvió a vivir ayer una nueva jornada de cancelaciones aéreas y vuelos desviados, con hasta ocho operaciones que no se pudieron llevar a cabo. ‘Leonardo’ mostró como en fechas anteriores su virulencia, aunque ayer fue especialmente caótico para miles de viajeros que vieron como sus vuelos o no tomaban tierra o reflejaban varias horas de retraso. Porque aterrizar en Peinador con condiciones climatológicas adversas puede resultar muy difícil. Algunas de las que operan vuelos hacia la terminal viguesa cuentan con un control de medición extra para poder aterrizar sus aviones en los aeropuertos del norte de España. Entre ellos el vigués. Las rachas de viento que se producen entre montañas impiden en muchas ocasiones estabilizar el aparato y generan fuertes turbulencias. Por ello, para aeropuertos como Peinador, los pilotos cuentan con unas limitaciones por encima de las recomendadas a la hora de abordar el aterrizaje. “La cornisa cantábrica es complicada. Ciertas direcciones del viento al lado de una montaña provoca viento cruzado y es imposible. Te mueve mucho el avión”, señaló un piloto anónimo, que ha operado en más de una ocasión en Peinador. Los valores soportados pueden ir desde los 25 nudos en pista mojada o los 38 en una pista más húmeda y con viento cruzado. Aunque cada modelo de avión es diferente y cada compañía fija sus límites.

Recalcó que la terminal viguesa es una de las más difíciles para aterrizar ante lo habitual de unas malas condiciones climatológicas y su ubicación, con una montaña al norte en Redondela y siempre con viento del oeste. Eso hace que tenga que abordar el aterrizaje en la mayoría de veces con viento cruzado y no con viento de cara, que es lo ideal. Contar con viento cruzado no impide el aterrizaje, pero dificulta mucho la labor. Si se superan los baremos fijados (y el extra) de nudos de viento al momento de iniciar el descenso, realizan una aproximación, pero si sigue las ráfagas en valores altos, el intento “se frustra”, buscando una segunda oportunidad o, directamente, siendo desviado a Santiago o A Coruña. “No suele ser habitual desviar aviones. Pero tampoco es habitual la sucesión de temporales que están golpeando Galicia. Normalmente, Santiago suele estar más libre de vientos fuertes y es en Vigo y A Coruña donde se tienen más complicaciones", indicó. Los jefes de las diferentes aerolíneas tienen muy controlado el viento para realizar cada operación y así no perder combustible en vano.

Un minuto para estabilizar el avión y llegar a la pista

Para afrontar un aterrizaje, el piloto debe realizar ciertas operaciones y cumplir algunos parámetros que pueden complicarse con el viento o la niebla. Primero, estabilizar un minuto antes de alcanzar la pista el avión a mil pies (unos 300 metros), mantener el tren abajo y que la velocidad sea la adecuada. Si no se cumple en ese pequeño espacio de tiempo de un minuto todos esos condicionantes, el intento se frustra. También se cancela el intento cuando, en ese instante, aparecer una ráfaga de viento que eleva en diez nudos a la anterior. Ante esa tesitura, el avión debe hacer tiempo en el aire (normalmente por O Grove y Vilagarcía) para que las condiciones de viento se cumplan y afrontar el segundo intento. Si no se cumple, se volverá a esperar o, directamente, se desvía a otra terminal aérea.Depende de las indicaciones.

Con niebla, la actuación parece arriesgada. Pero no lo es. El piloto afronta la bajada y estabiliza el avión sin observar la pista. Ahí, tiene unos mínimos de distancia, con ayuda del ILS (sistema de aterrizaje instrumental), pero si pasado una barrera fijada no observa la pista, el aterrizaje se cancela. También si detecta que se ha desviado ligeramente de la senda que tienen marcada para el aterrizaje. Todo ello (aterrizar es lo más complejo de la aviación) en apenas un minuto.

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