El arte vigués coge impulso en Madrid

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La renovación de la cuarta planta del Museo Reina Sofía incluye obras de Menchu Lamas o Antón Patiño, que estarán presentes en ARCO de mano de la Galería Miguel Marcos, pero también del cambadés Francisco Leiro

Entre otros, Francisco Leiro, Menchu Lamas, Antón Reixa y Antón Patiño, ante “O siameses do círculo”.
Entre otros, Francisco Leiro, Menchu Lamas, Antón Reixa y Antón Patiño, ante “O siameses do círculo”. | Antón Patiño

El arte vigués cogió nuevo impulso en Madrid esta semana con la nueva reorganización de la cuarta planta del Museo Reina Sofía y el anuncio de la presencia de obras de Menchu Lamas y Antón Patiño en la feria ARCO, que consolidan una lectura en la que Vigo se sitúa dentro del núcleo del relato artístico español.

La renovación del Reina Sofía plantea que la historia reciente no puede explicarse desde una cronología rígida, sino a través de itinerarios temáticos capaces de conectar prácticas, sensibilidades y contextos. La propuesta busca releer los últimos cincuenta años desde el presente, incorporar obras inéditas y ampliar la pluralidad de voces, integrando debates sociales, políticos y estéticos surgidos en democracia.

En ese marco, la presencia viguesa adquiere una dimensión reveladora. Menchu Lamas y Antón Patiño aparecen vinculados al impulso del Grupo Atlántica, decisivo en la normalización del arte contemporáneo gallego en los años ochenta. Sus lenguajes dialogan con la producción escultórica del cambadés Francisco Leiro, cuya obra ha dejado huella indeleble en la ciudad. Los propios artistas, junto con otros como Antón Reixa, fueron invitado el pasado lunes al Reina Sofía para descubrir esta reorganización del museo.

En Sabatini, esa presencia se articula con precisión cartográfica. Francisco Leiro ocupa la Sala 13 con “Tou Tou” (1984), pieza donde la fisicidad del volumen y la densidad simbólica condensan su vocabulario plástico. La Sala 17, dedicada a la pintura de los ochenta, reúne a Menchu Lamas y Antón Patiño con “O siameses do círculo” (1985), convertida ya en icono del imaginario atlántico, y “Cocoroa e Tombuctú”, obra que resume la intensidad gestual y la energía pictórica de Patiño.

La proyección madrileña encuentra continuidad en ARCO. La Galería Miguel Marcos de Barcelona presenta “Peixe roxo” (1981), de Lamas, y “A Mexona e Palmira” (1984), de Patiño, trabajos que remiten a un momento de efervescencia estética en el que la pintura gallega construyó un imaginario propio.

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