Arte gallego para el nuevo museo vigués
Casa das Artes abre como nueva sede de la colección municipal
Distribuidas en seis salas, la primera selección de obra entre las cerca de 900 piezas de la colección municipal deslumbran al visitante. Comisariada por Carlos Bernárdez y Xosé Ballesta, indican desde el Concello que el eje que atraviesa toda la muestra es Vigo “y su importancia como capital cultural en la segunda mitad del siglo XX”.
Son 70 obras, 15 de ellas enriquecidas a través de QR, de 51 artistas gallegos elegidas bajo el criterio de la permanencia. Estrenan un nuevo espacio expositivo, el Centro Municipal de Arte Galega (CMAG) en el primer piso de Casa das Artes. Nace como la sede 2, complementaria de la Pinacoteca Francisco Fernández del Riego, sede 1, que en breve inaugurará una segunda exposición, con piezas contemporáneas hasta 1939.
Incorporando el continente al discurso expositivo, el recorrido, que acaba en el 2000, comienza en 1940, fecha de inauguración del Banco de España en el inmueble que hoy acoge a la Casa das Artes. “A partir de la democracia este edificio está muy implicado en la actividad cultural de la ciudad: En el 96 se veló aquí a Laxeiro, se hizo la primera retrospectiva de Guillermo Monroe, por ello debía formar parte del proyecto museístico”, señalan las mismas fuentes. Las dos primeras salas corresponden a los años 40: Con obras de Lugrís recuperadas del Hotel Moderno, los murales expuestos hasta ahora en Castrelos, “El Mapa” y “San Telmo”, junto a una vidriera también rehabilitada. Además, destaca su obra cumbre “A habitación do vello mariñeiro”, “esta pintura es la que hacía para él”. Siguen Sotomayor, Julia Minguillón, un Díaz Pardo muy conservador o un retrato por encargo de Laxeiro. No centro, a obra maestra de Camilo Nogueira, “Natureza”.
La tercera sala dedica una primera parte al exilio interior y exterior, con Manuel Torres, Colmeiro, junto a dos pinturas de Maside y Seoane, dos tertulias abordadas desde conceptos estílisticos diferentes. También se muestra a Souto, que al regreso de México no fue reconocido como esperaba, pero Ilarri, director de Castrelos, adquirió parte de la obra. “Ilarri fue el auténtico hacedor de la colección municipal”. Incluye la impresionante “Barca” de Laxeiro, Conde Corbal, con sus impactantes estampas basadas en Valle Inclán o las viñetas censuradas por Franco de Díaz Pardo. La segunda parte la protagonizan paisajistas renovadores Frau y Quesada, así como las abstracciones de Moletón, Caruncho, Labra y Grandío, ya en los años 60. Completan la selección las esculturas de Helena Colmeiro e Acisclo Manzano.
En el cuarto espacio, en los años 70, hacen su aparición las mujeres, la figuración y la estética pop. María Victoria Dans con “O Berbés”, Prego de Oliver y Xaime Quessada muestran su arte, con una obra de Mario Granell, incorporada otra vez por Ilarri, así como una recuperada Encarna Penelas, escultura del círculo de Laxeiro.
La explosición de color llega en la quinta estancia, dedicada a Atlántica, partiendo de los encuentros de Praza da Princesa, promovidos por Ilarri en colaboración con Lodeiro y Santiago Montes, ambos representados. Así, de Huete, Ruibal, Pérez Bellas, Mantecón, Silverio Rivas, Goyanes o Moldes se pasa a Patiño, Menchu Lamas o Monroe, con Pulido, Xosé Freixanes, Corre Corredoira o Leiro. También del escultor cambadés es “La palabra”, una pieza trasladada desde el Verbum, que ahora luce con Lamazares. Como despedida, el espectador se encuentra con tres pinturas de grandes dimensiones de Din Matamoro, Berta Cáccamo y Darío Basso.
“Esta colección es de las más importantes de España y lo que hacemos es recuperar tanta obra de arte en un proceso democratizador", concluyó el alcalde Abel Caballero.
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