Arquitectura oculta en la batea
Kike Ortega expone sus reconstrucciones del patrimonio natural, civil y religioso gallego creadas con madera, metales y bidones reciclados procedentes de las bateas de las rías
La exposición “O Camiño das bateas”, del artista y arquitecto Kike Ortega, propone una lectura singular del paisaje gallego a través de esculturas construidas con madera y hierro reciclados de batea. El proyecto se articula como un recorrido por la identidad de Galicia, tanto por su patrimonio natural como civil y religiosa. Puede visitarse hoy y de lunes a viernes de la próxima semana en la sala de exposiciones de la Obra Social Abanca en Policarpo Sanz.
Ortega parte de una idea clara, que es hablar de Galicia desde sus propios materiales. Para ello toma como eje simbólico el Camino de Santiago, entendido no solo como itinerario espiritual, sino como estructura que conecta arquitecturas, paisajes y memorias. “Queríamos hablar de nuestra tierra, de nuestra piedra y de nuestra madera”, explica el autor, que encuentra en la batea, ingenio local para el cultivo del mejillón, el soporte conceptual de toda la muestra.
La madera de batea, marcada por el mar, el tiempo y la erosión, se convierte en protagonista absoluta. Ortega evita la intervención excesiva: no talla ni regulariza, sino que ensambla. Las grietas, heridas y deformaciones naturales del material se integran en la obra como parte esencial del lenguaje. “No queremos hacer maquetas, sino esculturas”, resume.
El recorrido expositivo reúne doce piezas que reinterpretan enclaves clave del imaginario gallego. Entre ellas destacan las alusiones a las Torres de Catoira, evocadas como símbolo de resistencia histórica; o los paisajes de la Ribeira Sacra, transformados en estructuras de madera que remiten a sus bancales vitivinícolas. También aparecen referencias al Atlántico más extremo en obras inspiradas en Fisterra y Muxía, donde el Camino se disuelve en el mar.
La arquitectura ocupa otro eje fundamental. Ortega reinterpreta espacios como el monasterio de Mosteiro de Oseira o conjuntos monumentales como Portomarín, reconstruidos a partir de piezas de batea y bidones reutilizados. El artista también se detiene en espacios urbanos como la Praza do Obradoiro o el conjunto histórico de Lugo, entendido como ejemplo de barroco civil gallego.
Arquitecto de formación, Ortega reconoce que su mirada espacial ha sido clave en el proceso: “Es todo un tetris”, afirma, en referencia al complejo ensamblaje de piezas que da forma a cada obra.
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