Casco Vello, Churruca y Areal concentran las quejas por ruido nocturno en Vigo
Las sanciones del Concello vuelven por las demandas de los vigueses tras la pandemia, sobre todo de la “zona cero” del ocio nocturno. Récord de quejas por molestias este año, no solo por la hostelería sino también por ruidos vecinales
Las quejas por ruidos se redujeron al mínimo durante la pandemia y han vuelto con fuerza en 2022, una vez que las calles han vuelto a estar transitadas. Así lo señalan desde la Asociación Contra el Ruido de Vigo y lo confirman los datos sobre expedientes sancionadores impuestos por el Concello durante los últimos tres años, desde 2019 hasta la actualidad, así como las quejas presentadas ante el servicio de medio ambiente. En concreto, este año se ha iniciado con una avalancha de quejas ante los servicios municipales que de mantenerse el ritmo supondría batir records de conflictividad acústica.
La mayoría de las denuncias que ya han sido resueltas, prácticamente la totalidad, se concentran en tres zonas, que no pueden sorprender por ser tres auténticos “clásicos”: Areal y las calles de su entorno; la zona de Churruca y finalmente las pequeñas rúas del Casco Vello. En el resto de Vigo apenas hay problemas o al menos las denuncias presentadas se reducen al mínimo.
Según los datos municipales, desde antes de la pandemia, es decir en 2019, hasta marzo de este año, se han resuelto un total de 26 expedientes sancionadores por contaminación acústica, con multas en algunos casos importantes para locales. Según precisan en el ayuntamiento vigués, en todos los casos se trata de denuncias que fueron validadas por medición sonométrica positiva realizada por la Policía Local, confirmando que se superaba el umbral máximo de ruido nocturno. La diferencia es importante: de día se puede superar los 35 decibelios, pero de noche el límite está colocado en 30. Una concentración de docenas de personas a la entrada de un local supera con facilidad dicho umbral.
En concreto, durante 2019 se sancionaron 18 locales con multas que oscilaban entre los 300 euros, en los casos menos graves, hasta los 1.502 euros en los graves, con dos casos muy graves, por reiteración, que se elevaron hasta los 9.015 euros. Curiosamente, se trataba en uno de los pocos casos fuera de las zonas de contaminación acústica, en la Travesía de Vigo, en tanto que en el otro estaba en Rogelio Abalde, calle que a tenor de las estadísticas municipales se puede considerar la más ruidosa de todo Vigo. La explicación está en que se trata de una vía muy pequeña y estrecha, cuajada de varios bares y donde es habitual que la clientela se encuentre en la calle, dentro de la Zona Churruca, que a su vez es la que acumula mayores problemas. En concreto, suma siete penas económicas. Los entornos de Areal y el barrio histórico, cinco cada una, en tanto que el resto se encuentran esparcidas por otras calles de la ciudad.
La Asociación contra el Ruido teme la vuelta atrás
Tras la pandemia, o al menos los dos años más duros y el confinamiento y cierre de la hostelería nocturna, la Asociación Viguesa contra el Ruido vuelve a la actividad al constatar que el problema dista mucho de haberse resuelto y advertir una vuelta atrás visible en las calles y en el nivel de ruido. Su presidente, Javier Quintana, reconoció que con la reapertura total de la hostelería nocturna “vuelve otra vez a renacer la movida de Areal” y con ella “tenemos de nuevo el follón por la noche, se nota sobre todo en las acumulaciones de gente ante los locales, que ha aumentado”, explicaba ayer el presidente de la agrupación. Según su opinión, todavía la situación no es tan grave como antes de la pandemia, en que el botellón se había extendido, pero considera que es cuestión de esperar. "No tardará mucho”. En vista de que el ruido nocturno vuelve, la asociación decidió mantener una reunión la próxima semana. “Ya estamos viendo qué podemos volver a hacer" ante la vuelta atrás. Los tranquilos años pasados parecen historia.
Cada vez más quejas y no solo por hostelería, también vecinales
En 2020, ya con la pandemia encima, las denuncias todavía fueron cinco, también en las zonas clásicas, además de Zaragoza y Barcelona. Llama la atención que incluso con el confinamiento hubo problemas y sanciones. En 2021, la Policía Local no tuvo trabajo, con el ocio nocturno cerrado. Pero en 2022 ha vuelto el conflicto y el Concello ya anota dos casos más resueltos, ambos de nuevo en Rogelio Abalde, y multas de 1.502 y 180 euros en sendos locales. Estos expedientes no suponen todos los casos, sino aquellas que finalizaron con una “condena”. Por lo que se refiere a las quejas recibidas, en 2019 constan 25, de ellas 23 referidas a actividades de la hostelería. En 2020, ya con el covid encima, todavía hubo 13, de ellas ocho por la hostelería y las otras cinco de denuncias entre vecinos. En 2021, con la hostelería a medio gas, crecieron las quejas hasta 33, pero la mitad por problemas entre vecinos. Y en 2022 se han multiplicado: en apenas cuatro meses van 17 denuncias, ocho por hostelería y el resto vecinales. A este ritmo, serían 60 a final de año, de récord.
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