Aplausos en Samil cuando la Luna le ganó el pulso al Sol
El arenal congregó a miles de personas para vivir un eclipse histórico, con un 99,37% de la totalidad del astro ocultada
El combate entre la Luna y el Sol cayó para el primer bando, pero por poco tiempo. Durante unos segundos, logró oscurecer Samil como nunca había sucedido, y que tardará en suceder. Una victoria en casa del sol, donde más a gusto se encuentra en Vigo. Porque miles de personas se desplazaron al arenal para ver el fenómeno astronómico. Con un picnic en la arena, con sillas plegables, o directamente, en una buena localización, solo hizo falta sentarse y ver al horizonte, donde la Luna y el Sol libraban la pugna. "Ya le ha comido un trozo", señalaba una observadora en el inicio, siempre con las gafas homologadas puestas.
Los curiosos comenzaron a copar el paseo y los pequeños muros. También los jardines, buscando una esquina visual entre los árboles. A medida que caía el sol, la luz se tornaba rara. Cuanto más se agigantaba la Luna y se achicaba el Sol, más fuerza tenía el viento. La temperatura bajó varios grados y hasta hizo falta una chaqueta. La playa dejó de ser un lugar para tomar el sol y se convirtió en un monotema: el eclipse que se veía en el horizonte.
A pocos minutos para llegar al 99,37%, las gafas de sol dejaron paso a las homologadas. Samil recordó a un atardecer de verano. A lo que debería ser las diez de la noche. El amago nocturno se había adelantado una hora y media, con un atardecer de color tormentoso, entre naranja y gris. A las 20:30 horas, un esporádico aplauso da la bienvenida (y el adiós) al eclipse casi total. La Luna había derrotado al Sol. Pocos segundos después, Samil volvió a la normalidad. El sol empezó a ganar intensidad, y la gente fue abandonando el escenario del combate, con la sensación de haber vivido un evento histórico que dejó ganas de más por su brevedad. Habrá que esperar otros cien años para vivir otro similar en Vigo.
"Al próximo le pedimos que sea del 100%"
Un eclipse es algo único, y así lo vieron desde el arenal vigués. No defraudó, aunque tampoco enamoró. Se echó en falta un poco más de oscuridad, como sucedió en otros puntos de Galicia. Samil acogió no solo a vigueses, sino también a gente de otros puntos del país y de Portugal que, ante la urgencia o la recomendación, se acercaron al arenal vigués para disfrutar de la cita astronómica. "Viví un eclipse total en el 1991, en Colombia. Fue mágico", relata Javier Muñoz. En líneas generales, pocos expertos había de la materia y muchos novatos de los eclipses. Pero se crea o no en el mundo astrónomo, era una cita ineludible para disfrutar en familia y en un paraje como Samil. “Lo vamos a ver justo delante. Este sitio es el mejor”, decía Paula.
El eclipse también se disfrutó con amistades. Con un plan de merienda y, de postre, un fenómeno astronómico. “Igual nos llevamos una decepción y no vemos nada”, señaló Merce, con su grupo de amigas. No fue tal. Se pudo ver y notar, aunque a algunos les gustaría que la potencia del Sol no fuese tanta. “Pensé que el Sol iba a ser más grande y que habría más oscuridad. Se notó, aunque no tanto como me gustaría”, Aseguró Eddy. Ahora, hay la posibilidad de vivir otro en Cádiz el 2 de agosto del próximo año.
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