La antigua Roma “resucita” en la villa de Mirambell

La asociación Miramvicus inició ayer las recreaciones históricas teatralizadas en los restos romanos de la finca

En la imagen, uno de los momentos de la recreación histórica teatralizada en Mirambell.
En la imagen, uno de los momentos de la recreación histórica teatralizada en Mirambell. | Juancho Everman

El pasado romano de Vigo “resucitó” ayer en uno de los enclaves más emblemáticos para conocer esa etapa de la historia de la ciudad: la finca de Mirambell. Este espacio acogió una nueva edición de las representaciones teatrales ambientadas en la villa romana de Toralla, una propuesta que todos los veranos consigue reunir a vecinos y visitantes interesados en descubrir de una forma amena cómo era la vida durante la época del Imperio Romano.

La asociación cultural Miramvicus, integrada por cerca de 40 personas, fue la encargada de recrear diferentes escenas de la vida cotidiana de aquel tiempo. La representación, que contó con unos sesenta asistentes, sin contar las que observaron la representación desde el exterior del recinto, comenzó con la compraventa de esclavos, una escena que permitió al público comprender mejor la estructura social estamental de la época. A continuación, dos familias asentadas en la Ría protagonizaron una negociación en torno al comercio de la sal, uno de los bienes más valiosos del momento y cuya importancia llegaba, en ocasiones, a propiciar alianzas matrimoniales entre distintos linajes.

La principal novedad de esta edición llegó con la recreación del nacimiento de un niño y su presentación ante la familia. La escena mostró el ritual de su presentación ante el padre, quien debía reconocer al recién nacido para integrarlo oficialmente en la familia. Tras la presentación, la familia de patricios vigueses celebró el nacimiento con uno de los momentos más esperados por el público: el combate de gladiadores. Cuatro luchadores se enfrentaron en una recreación que mostró la dureza de estos enfrentamientos y desmontó algunos de los mitos popularizados por el cine, ya que los combates no solían terminar con la muerte de los contendientes. El vencedor recibió la “rudis”, una espada de madera entregada por el “dueño” que simbolizaba la obtención de la libertad.

Sin embargo, la tranquilidad duró poco. Un ataque germánico, que recreó uno real sufrido en Vigo, irrumpió de forma inesperada en la villa, obligando a los presentes a reaccionar y trasladando al público a un episodio de tensión que rompió con la aparente calma de una de las celebraciones más queridas por los romanos.

Quienes no pudieron asistir a esta primera cita en la finca de Mirambell tendrán nuevas oportunidades durante las próximas semanas. Las representaciones continuarán todos los jueves de julio y agosto con dos pases diarios, a las 20:00 y a las 21:00 horas, de unos 25 minutos de duración cada uno.

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