La carretera de Nigrán de los pazos, la más cara de Galicia

val miñor

La rúa dos Pazos aglutina tres casas señoriales en poco más de un kilómetro. A poca distancia, en Vilaza, se encuentran otras dos.

pablo fernández.. nigrán
Publicado: 27 dic 2020 - 00:45 Actualizado: 28 dic 2020 - 02:38
Espacios reconvertidos para eventos
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nnnHace poco más de un año la PO-332 a su paso por Nigrán protagonizó informaciones en multitud de medios locales, regionales y nacionales después de que el portal de venta online de inmuebles Idealista, la catalogase como la calle más cara de Galicia en 2019. La revalorización de dicho vial, desde el punto de vista residencial, estuvo motivado a la puesta en venta de uno de sus pazos, el de Urzaiz, por 5,5 millones de euros y que pese a que los herederos de la casa señorial, ya en pie en el SXIV, retiraron el anuncio de la plataforma inmobiliaria, lo cierto es que sigue expuesto en la exclusiva web de venta "Unique singular properties", aunque sin precio. Un intento de pasar desapercibidos tras el interés inicial suscitado pero lo cierto es, que con o sin importe, datos como sus 36 hectáreas de terreno, 16 habitaciones, 5 garajes o 10 baños llaman la atención al más despistado.

El caso de la PO-332, rúa Dos Pazos, es muy peculiar al ser un vial sin mayores pretensiones, humilde, sin aceras y prácticamente sin dotaciones sin embargo con una riqueza patrimonial enorme al concentrar a tres de las casas señoriales más conocidas del municipio en poco más de un kilómetro y todas catalogadas como Bien de Interés Cultural, BIC. La anteriormente mencionada de Urzaiz, la de Cea y la de A Touza, todas ellas construidas entre los S. XIV y XVI. Continuando por el trazado del vial en dirección Vincios se encuentra otra más pero en peor estado de conservación. Está ubicada en la parroquia de Vilaza, Gondomar, y se conoce como el Pazo de Barreiro y data de finales del S.XVII. A 4 kilometros de este se emplaza el de Vilarés, en venta, fue construido un siglo después que su vecino y al igual que el de Urzaiz carece de precio visible. El hecho de que en esta zona se concentren tantas edificaciones de este tipo lleva a pensar que el enclave geográfico fue el preferido por numerosas familias de la nobleza para enclavar aquí sus residencias y que en algunos casos acabaron funcionando como explotaciones agrícolas, porque lo habitual es que los terrenos sobre los que se asientan se midan en hectáreas y en el Val Miñor este tipo de inmuebles se cuentan por docenas. Unas proporciones impensables a día de hoy que van en consonancia a las construcciones que albergan, y que provocan unos gastos de mantenimiento estratosféricos. De hecho de los cinco mencionados cuatro de ellos o se han reconvertido en centros de eventos, bodas, conciertos o fiestas de verano o en algún momento se han destinado a dicha actividad aplicando fórmulas que varían de unos a otros. El de Cea fue rescatado de las ruinas en 2011 por la empresa Organiza Nigrán S.L. que tras remodelarlo, actualmente lo destina a dichos usos, igual que el de A Touza, convertido en un hotel y restaurante para eventos. El de Urzaiz se mantiene tal cual, aunque se sirven de carpas instaladas en el recinto y el de Vilarés utilizó el mismo formato hace ocho años. n

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