Aquel año de 1975 en que ardieron tres discotecas en Vigo
En el plazo de tres meses, en 1975, año histórico, ardieron, una tras otra, tres conocidas, populares y concurridas discotecas de Vigo
Es mucha casualidad. Pero en el plazo de tres meses, en 1975, año histórico, ardieron, una tras otra, tres conocidas, populares y concurridas discotecas de Vigo. La sospecha de su causa nunca se confirmó del todo, pero hubo muchas conjeturas. Los daños fueron cuantiosos e incluso hubo víctimas en uno de los casos. Ya entonces escribí sobre este caso. El siete de enero de aquel año, ardía la discoteca “Electra”, que quedó totalmente destruida. El quince de abril del mismo año desaparecía la conocidísima sala “Las Cabañas” y en julio de aquel año ardía durante la sala “Oliver”, situada en el número 25 de la calle Venezuela, dejando un fallecido y cinco heridos graves. La víctima fue el empleado de “Faro de Vigo” José Manuel Taboada López, de 24 años.
En aquellos tiempos no existían las medidas de seguridad vigentes ahora, de suerte que, sobre todo las discotecas situadas en bajos, con grandes concentraciones, eran auténticas ratoneras, sin salidas adecuadas ni medios de protección suficientes. En el caso de “Oliver” el incendio se originó a las diez y media de la noche en la sección de guardarropa. Aquella tarde habían pasado por el lugar seiscientas personas, y en el momento de iniciarse el incendio, sólo quedaban tres camareros y el joven muerto. La discoteca constaba de bajo y sótano. Los camareros y varios jóvenes que se hallaban en las puertas intentaron sofocar el fuego inútilmente con extintores. En poco tiempo, las llamas alcanzaron tales proporciones que alcanzaron el cuarto piso del edificio, número 25, de ocho plantas y ático, en apenas diez minutos.
La gravedad del incendio fue de tales proporciones que no se pudo extinguirlo hasta las siete de la mañana. El edificio tuvo que ser desalojado y sus ocupantes realojados en casas de conocidos y amigos. Había peligro de explosiones y se produjo un hecho dramático, dado que en plena labor de extinción se produjo un corte de agua. Como, lamentablemente sigue ocurriendo ahora, y el último caso fue un restaurante de Madrid, la alta combustibilidad de los materiales de decoración propició el avance de las llamas. Cuando, sofocado el incendio, los bomberos removían los restos de la discoteca, hallaron entre los escombros los restos del infortunado joven. Presentaba diversas contusiones y fue hallado cerca de la puerta. Como es normal, en estos casos, las autoridades locales se acercaron al lugar. Entre las personas que trataron de ayudar y los propios bomberos se produjeron diversos contusionados y heridos.
La ciudad se sobresaltó, que tres conocidas discotecas arden del mismo modo en menos de un año era muy sospechoso y circularon todo tipo de especulaciones y rumores sobre la situación de las mismas, las primas de los seguros y otros aspectos inevitables en estos casos. Como suele ocurrir, no todo el mundo quedó convencido de la causa fortuita de estos episodios, que en este caso dejó graves secuelas en todo el edificio, especialmente en su fachada. Sólo en “Oliver”, las pérdidas se estimaron en más de ocho millones de pesetas de la época, o sea, una cantidad elevada. Yo había estado en esta discoteca muchas veces y me tocó ser uno de los primeros periodistas que llegó al siniestro, por lo que en varios periódicos de aquel tiempo se publicó mi crónica que ahora recuerdo.
En esto de incendios de lugares concurridos, Vigo tiene una lamentable historia. Todavía en 2912, ardía el antiguo Cine Vigo llena el centro de una densa humareda. Las instalaciones estaban abandonadas desde hace una década y frecuentadas por okupas, pese a las quejas del vecindario de la zona, dado el riesgo para los edificios colindantes, sin que el alcalde Abel Caballero tomara cartas en el asunto.
En esta crónica negra de la ciudad, tampoco se puede olvidar el incendio que sufriera el cine Fraga en 1988, lo que obligó a su rehabilitación diseñada por César Portela. El BNG ha propuesto que sea adquirido por el Ayuntamiento para convertirlo en teatro municipal. La diversa suerte de las Cajas de Ahorro de Galicia, a partir de las fusiones y desapariciones llevó este histórico edificio al patrimonio de Abanca, y lleva 22 años cerrado. Pero recuperar este histórico edificio para la ciudad no parece figurar, al menos que se sepa, entre las prioridades del actual equipo de gobierno municipal.
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