Angel 2: un guardián en el cielo de Vigo
La Policía Nacional cuenta con un nuevo helicóptero en la base de Peinador que patrulla desde hace unas semanas toda Galicia
La Policía Nacional cuenta desde hace unas semanas con un nuevo helicóptero en la base de Vigo. El aparato, dotado con los últimos adelantos técnicos, permite a los agentes distinguir cualquier situación conflictiva que suceda en la ciudad. Para los tres policías que integran la tripulación lo más importante es apoyar a los compañeros que patrullan sobre el terreno, realizando seguimientos y vigilancias. Y es que este helicóptero se ha convertido en un auténtico guardián desde las alturas.
Las ciudades son muy parecidas con el cuerpo humano; cuando hay una disfunción, se nota, asegura el inspector jefe de la base de helicópteros de la Policía Nacional de Vigo. Desde hace unos días, este servicio cuenta con un nuevo aparato con el que poder contribuir a la seguridad de todos los vigueses. Es el EC-135, una máquina dotada de los últimos adelantos técnicos que permite a los agentes actuar en apenas unos minutos; hacer seguimientos de sospechosos; labores de vigilancia y búsqueda y apoyar desde el aire a las unidades que patrullan las calles. Todo un abanico de funciones que convierten a este helicóptero, bautizado como Angel 2 (en honor a los Angeles Custodios, patronos de la Policía Nacional) , en un auténtico guardián en las alturas. Hace apenas quince minutos que la unidad ha despegado de la base de Peinador. Los dos agentes, que se definen primero como policías y, sólo después, como pilotos, reciben a través de la emisora un aviso de un zeta para apoyarlos en la persecución de una moto cuyo conductor levanta sospechas. El helicóptero se encuentra a unos seis mil metros de altitud en mitad de la ría. Sin embargo, apenas necesita unos minutos para situarse sobre el lugar donde la patrulla persigue al ciclomotor. Desde el aire consiguen distinguir al motorista, que en aquellos momentos es interceptado por sus compañeros en una esquina. En esta ocasión no ha sido necesario intervenir. Pero no sucede siempre así. Nuestro trabajo es apoyar a los compañeros que están sobre el terreno. Desde el aire tienes una visión muy diferente de lo que pasa abajo, consigues seguir a alguien sin ser visto y, muchas veces, sin que nos escuchen, permitiendo determinar el lugar exacto donde hay que actuar, explica el inspector jefe del servicio. Con casi quince años de experiencia y conocedor de la ciudad, en la que nació, este agente asegura que la primera vez que sobrevolé Vigo no conseguía distinguir ni mi barrio. Ahora, después de más de un año patrullando desde el aire es todo diferente. Sabes muy bien lo que pasa y consigues distinguir cualquier problema desde cinco kilómetros. Mientras habla, el agente descubre una pequeña columna de humo. Los policías hablan entre sí y la sitúan en O Porriño. Inmediatamente ponen rumbo hacia el foco porque una de las ventajas que tenemos es que así podemos adelantarnos y evitar que algo que es pequeño se convierta en un incendio. Las situaciones en las que se han visto obligados a bajar de la nave y coger el extintor para apagar un foco no han sido pocas, sobre todo en verano. Hay ocasiones en las que es más rápido y, además, podemos estar en un lugar que se encuentra muy alejado de los parques de bomberos y llamarlos y esperar a que llegasen no sería eficaz. Angel 2 regresa a la base. Ha sido una jornada tranquila con buena visibilidad, permitiendo a los dos agentes controlar desde el centro de la ría las costas de Vilagarcía. Una panorámica que para ellos es mucho más que un bonito paisaje. Es la seguridad de que podrán descubrir cualquier disfunción en la actividad normal de la ciudad y de todo su entorno y atajar el problema antes de que sea demasiado tarde. Y es que para ellos lo más gratificante es saber que contribuímos a la seguridad ciudadana y que nuestros compañeros en tierra pueden contar con nuestro apoyo.
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