Andrés Suárez se desnuda en Vigo

El cantautor ferrolano actúa en el García Barbón en su primera parada de la gira gallega, en la que hablará de depresión

Andrés Suárez, en Vigo el 22 de mayo.
Andrés Suárez, en Vigo el 22 de mayo. | Atlántico

El cantautor ferrolán Andrés Suárez, afincado en Madrid, actuará el próximo 22 de mayo a las 21 horas en el Teatro García Barbón, en la que será la primera cita dentro de la gira de presentación de su último trabajo, “Lúa”, en Galicia. Esta actuación será también un regreso emocional a Vigo, ciudad que forma parte esencial de su historia personal y artística. No solo eso. Será un concierto en el que desnudará su alma, en el que hablará abiertamente de la depresión que sufrió tras una dura ruptura amorosa.

“Voy dando gracias cuando miro para atrás”, señala Suárez, que aún así reconoce que vive más instalado en la idea de futuro que en la nostalgia. Admite que en ocasiones le sorprende la trayectoria acumulada. “Me decían el otro día que llevo 23 años cantando en vivo y me parece acojonante”, una conciencia del tiempo, señala, que solo refuerza su sentimiento de gratitud hacia el público que lo ha acompañado desde sus inicios.

En este regreso a Galicia, Suárez recuerda su vínculo con Vigo y sus primeras actuaciones en la ciudad, donde asegura sentirse en casa, en locales como el Sete Mares o en garitos del entorno de Churruca. “Es una segunda casa donde tengo a gente a la que quiero mucho”, señala, evocando aquellos primeros conciertos en los que comenzó a construir su carrera. El artista insiste en que cada vuelta a la comunidad gallega tiene un componente emocional que trasciende lo profesional.

En relación con “Lúa”, el cantautor cuenta que se trata de un trabajo especialmente exigente desde el punto de vista creativo. “Elegí 12 canciones de 60”, detalla, subrayando el proceso de selección como una de las fases más complejas del disco. Ha reconocido además que confía plenamente en su equipo de trabajo, ya que “creo profundamente en su criterio”. En este proceso, asegura que priorizó la emoción sobre cualquier consideración comercial, alejándose de la lógica del mercado.

El disco, según narra, nace de un periodo vital marcado por la intensidad emocional. “El disco nace de un dolor absoluto y termina en un enamoramiento super cursi en México”, resume, describiendo un viaje emocional que atraviesa toda la obra. En ese recorrido, confiesa haber atravesado una etapa especialmente complicada durante una depresesión diagnosticada. “Yo estaba haciendo vida normal, pero había perdido la emoción”, recuerda emocionado.

Suárez reflexiona también sobre la forma en que la salud mental se percibe socialmente, apuntando que durante mucho tiempo se ha tendido a ocultar este tipo de experiencias. “Si decías que tenías depresión te llamaban loco”, recuerda, defendiendo la necesidad de normalizar el diálogo sobre el sufrimiento emocional. En este sentido, señala que compartir su experiencia le ha permitido recibir numerosos mensajes de personas que se sienten identificadas, ya que una vez que lo hizo público “empecé a recibir privados en redes sociales de gente diciendo que estaba igual”.

El artista insistie en la importancia de la autenticidad en la composición y en su forma de trabajo. “Yo sigo siendo el mismo desde hace veintipico años”, afirma, explicando que continúa escribiendo con métodos tradicionales. “Escribo en papel porque creo que hay que leer libros para escribir, hay que viajar para hacer una canción”, señala, mostrando su distancia respecto a las nuevas herramientas tecnológicas aplicadas a la creación musical: “lo de dejárselo a las máquinas conmigo no va a ir”.

También reflexiona sobre el oficio de escribir, diferenciando la canción de otros formatos literarios. “El cantante es un tramposo, la canción tiene métrica, rima, ritmo y tres minutos”, ha explicado, mientras que la escritura en papel en blanco le parece un reto mayor: “cuando pillas un folio en blanco, eso es otra cosa”.

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