Andrés Dono, físico vigués de la NASA: "Ver un lanzamiento en Cabo Cañaveral es increíble"
Andrés Dono Pérez (Vigo, 1989) estudió la educación secundaria en el IES Beade. Tras matricularse en física en la USC, su curiosidad por el espacio le hizo especializarse en la materia, hasta tal punto de dedicarse a ello en una de las mayores empresas del mundo, la NASA. Tras diez años en su organigrama, ahora realiza labores de dirección como líder de dinámica orbital en su sector, ubicado en San Francisco.
De la parroquia de Beade a la NASA, ¿Cómo fue el camino?
Siempre me gustó el tema del espacio, y durante la carrera me quise especializar en ese ámbito. Tras finalizarla me fui a Suecia para especializarme en astrofísica y cosmología, y ahí empecé a apasionarme mucho más por la ingeniería pero no sólo a nivel teórico, sino también a nivel práctico. Lo que más me atraía eran las dinámicas de vuelo, que consistía en calcular órbitas y sus trayectorias para luego hacer seguimiento del satélite en el espacio. Me enfoqué mucho en esa área, y cuando finalicé mis estudios superiores ya sabía que me quería dedicar a ello. A través del Máster solicité unas prácticas en NASA, en San Francisco, para trabajar en un proyecto concreto. Por suerte salió muy bien, y me dieron confianza para seguir con ellos hasta ahora, que haré diez años que estoy allí.
Ha ido escalando hasta ser ahora líder de dinámica orbital de su sector, y tuvo un papel preponderante en el proyecto Artemis.
Era algo muy importante, porque tras muchos años, podemos plantear a vuelta del humano a la Luna. Fue muy apasionante porque el cohete era totalmente nuevo, y de los más grandes de la historia.
¿Y su labor en concreto?
Me encargué de diseñar la órbita de mi nave con el proyecto BioSentinel, que consistía en una misión secundaria donde unos satélites que viajan dentro del cohete los enviamos cercanos al Sol para medir la resistencia de diversas células al calor. Cuando esa nave está en el espacio se desprende del cohete y sigue su camino. Una vez que eso ocurre, tengo que asegurarme que sigue la trayectoria correcta y hacer maniobras si no consigue tomar la órbita correcta. En definitiva, llevar todo el tema de navegación del satélite con los datos que vas recibiendo de la antena, saber su localización y guiarlo hacia la órbita ideal en base a unos datos que manejamos mi equipo y yo. Es un placer trabajar con ellos.
En agosto se intentó un primer lanzamiento y falló. Sí, pero en noviembre por fin pudo salir adelante el proyecto. Se intentó poner varias fechas y se fijó agosto como definitiva, incluso estuve en el lanzamiento en Cabo Cañaveral, en Florida, y es impresionante estar allí y ver algo tan grande. Además era uno de los de más envergadura de la historia. Verlo estar allí fue increíble y estaba deseando que lo lanzasen. Hubo varios intentos donde no iba como debía, y en el espacio, especialmente si el cohete es nuevo, lo que menos quieres es que se tenga un fallo, porque lo pagas caro, todo el trabajo de mucha gente se puede ir al traste.
¿Cuáles son sus proyectos para 2023?
Seguir adelante con este proyecto. El satélite sigue orbitando alrededor del Sol durante mucho tiempo, y tenemos que recibir datos, procesarlos, saber donde va y analizar las células en temperaturas excesivamente elevadas. Nuestro sector es el encargado de que siga en esa órbita y que siga mandando datos. Luego tenemos un proyecto a largo plazo, un enjambre de satélites que lanzaremos a una órbita muy lejana, con bastante altitud, pero al ser muy innovador va a necesitar tiempo.
Diez años en Estados Unidos. ¿Se ve por mucho tiempo?
Estuve muchos años en California, un sitio precioso. La zona de San Francisco a nivel de arquitectura y naturaleza es muy bonita, me recordaba un poco a Vigo. Hace poco me mudé a Nueva York y puedo visitar a mi familia con más frecuencia. Estoy muy contento allí, con muchas ganas de llevar a cabo nuevos proyectos, porque para mí es muy importante cumplir esos objetivos personales.
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