Amparo Alonso: “La IA no solo afecta a la tecnología, sino también a la vida cotidiana”
Con todo, la catedrática asegura de que los beneficios de la IA “son enormes y plantean grandes mejoras para la sociedad"
Amparo Alonso abrió ayer las Xornadas da Filosofía con una charla sobre Inteligencia Artificial, un campo que despierta resquemores entre la población. “Hay que distinguir entre la tecnología y los detalles que va dejando la ciencia aficción de Hollywood que pueden dar la impresión de tener un carácter un poco descontrolado, y no es así”, apunta la ponente durante un encuentro previo con Atlántico.
Catedrática de Universidad de Coruña y coordinadora del grupo Lidia (Laboratorio de I+D en Inteligencia Artificial), Alonso considera que la IA es una auténtica revolución. “No solo afecta a la tecnología en sí, afecta a las costumbres, a las empresas y a la vida cotidiana. Por ello es necesaria más ética que regule a las empresas en la investigación, que asegure un desarrollo no sesgado y un acceso democrático”.
Asume el peligro de voces en Estados Unidos que abogan por la autorregulación, “incluso quieren cambiarle el nombre por ‘superintelegencia’. Hay tres tipos de desarrollo de Inteligencia Artificial: la china, bajo el control del Gobierno; la estadounidense, con las grandes empresas del círculo de Trump y la europea, formada por pequeñas empresas, preocupada por la regulación ética”.
Firme defensora y divulgadora del Big Data, considera que el respeto por la privacidad y la aportación de datos para el aprendizaje de la IA es uno de los puntos más importantes a tratar. “La legislación europea está orientada en asegurar la privacidad de los ciudadanos ante el manejo de datos; frente a esto, algún CEO de empresas americanas ya explicaron su postura diferente”. Con todo, Alonso puntualiza que el concepto de privacidad es diferente según las generaciones. “El uso de las redes sociales y la exposición de su vida tiene una importancia diferente entre los jóvenes. El control de los datos personales también depende de la responsabilidad de cada uno”. Con todo, la catedrática asegura de que los beneficios de la IA “son enormes y plantean grandes mejoras para la sociedad. Solo en las aplicaciones en la salud, logró las cuatro P en los diagnósticos: predictiva, preventiva, participativa y personalizada, aportando una gran mejora en su efectividad, una revolución”.
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