El alza de la inmigración aumenta los habitantes en Vigo y provincia

Población

Un 15% de los residentes en la provincia han nacido en el extranjero y caen los oriundos de España

Alcides Iván Díaz, junto a parte de su familia en Vigo.
Alcides Iván Díaz, junto a parte de su familia en Vigo. | Juancho Everman

Vigo y provincia se acercan paulatinamente al millón de habitantes, gracias a una tendencia al alza en la llegada de extranjeros. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la provincia cuenta a 1 de julio con 952.060 residentes, 1.232 más que hace tres meses y 3.577 más en el último año. Este aumento se apoya en una migración cada vez más numerosa y masiva, sobre todo desde Venezuela tras la incertidumbre que vive el país actualmente. Los nacidos en el extranjero ya representa el 15% de los habitantes de la provincia.

En los últimos 12 meses, los nacidos en España cuentan con una tendencia inversa a los oriundos de países extranjeros en la provincia. En julio de 2025, residían 839.294 personas nacidas en España. Un año después, esa cifra descendía hasta las 835.169. Más de 4.000 personas nacidas en España que fallecían o abandonaban la provincia. En el caso de los nacidos en países extranjeros, la subida es mucho más pronunciada desde julio de 2025. En esa fecha el INE contabilizada 109.189 residentes que llegaban de otros países. Un año después, esa cifra ya se encuentra en 116.891. Casi 8.000 extranjeros más.

Este alza de la inmigración se produce en las cuatro provincias de Galicia, aunque no con la misma intensidad. A Coruña, con una población más numerosa que Pontevedra, creció 8.168 habitantes en un año, apoyado en una notable llegada de migrantes, con más de 13.000. Supera así los 1,1 millones de personas. Lugo y Ourense, con cifras más modestas, aumentaron su población en 1.794 y 1.494 desde julio de 2025. El crecimiento de ambas provincias unidas, no obstante, no supera al alcanzado en Pontevedra (3.288 frente a 3.577). Galicia contabilizó más de 2,73 millones de habitantes a 1 de julio de 2026, lo que supone 15.033 personas más que un año antes (+0,55%). La población extranjera en Galicia sumó 19.430 personas en los últimos 12 meses, llegando a más de 203.000, mientras que los de nacionalidad española bajaron en 4.397 personas, quedando en más de 2,53 millones.

Buena parte de los migrantes llegan a Vigo y provincia desde Sudamérica. Concretamente, desde Venezuela. En el último año, según el INE, casi 2.000 venezolanos cambiaron su residencia a la provincia, con más intensidad a partir de enero tras la incertidumbre de su país con la marcha del presidente Maduro. Brasil vive también un éxodo masivo de habitantes y tanto Vigo como la provincia están acogiendo un número importante de originarios del país americano. En solo un año se registraron alrededor de 1.500 brasileños residentes en la provincia, por encima de Colombia. El país cafetero por excelencia bajó a la tercera posición, con alrededor de 1.300 colombianos llegando a la provincia en los últimos doce meses. Peruanos y senegaleses, nacionalidades también muy presentes.

En el camino inverso, los nacidos en España que abandonaron la provincia encontraron en otros puntos de España su nuevo hogar. En cuanto al extranjero, el éxodo se produjo a Latinoamérica. Brasil recibió más de 200 residentes nacidos en la provincia y Venezuela, alrededor de 200. La marcha de habitantes también se produjo a Portugal, a Perú y, en menor medida, a Francia y a otros países de la Unión Europea.

Nuevos vigueses: “Abandoné Venezuela porque me obligó la situación, no por gusto”

La realidad de los nuevos vigueses es dura, pero obligada. En muchas ocasiones, abandonan su hogar y sus raíces por un futuro mejor. A la aventura. Es el caso de Gabriela Corocopio, Alcides Iván Díaz y Yemerson Abreu. Corocopio, de 38 años, se fue de Venezuela hace una década porque se quedó sin trabajo. Su tienda de recambio de motos cerró tras limitarse de forma drástica la importación. Tuvo un periplo por Colombia, donde ejerció labores de administrativa en varias empresas. Pero el salario no le alcanzaba. Aprovechó su doble nacionalidad (venezolana e italiana) para llegar a Europa y recalar en España por una tía suya. “Estuve en Madrid y Palma de Mallorca. Un día vine a visitar a mi tía a Vigo y me gustó tanto que me quedé”, señaló. Eso fue hace dos meses.

Extraña su país, los buenos momentos y el enorme potencial que tiene y que desperdicia. Sobre todo, por su gente. “Abandoné Venezuela porque me obligó la situación, no por gusto”, confesó. Una década después, asume que no se ha arreglado nada y que, incluso, se ha ido a peor: “Mi familia está dividida. Unos en Chile, España, Estados Unidos… Todos buscando una oportunidad que no nos da nuestro país”.

Alcides Iván Díaz tiene 73 años y llegó a Vigo hace 20 días desde Honduras, con parte de su familia. Su ciudad, a 20 kilómetros de San Pedro Sula, se ahoga por la cantidad de monóxido de carbono emitido a la atmósfera. “No podía andar más de diez pasos”, aseguró, ante la falta de oxígeno. Científico y estudioso del cambio climático, encontró en Vigo un clima agradable donde seguir con sus investigaciones y ya reconoce que ama la belleza de la ciudad. “Es preciosa, pero es difícil ser migrante. Alguna gente te muestra rechazo”. No descarta volver a Honduras y seguir investigando, aunque su presente más inmediato pasa por Vigo, al igual que el de su familia.

Yemerson Abreu tan solo lleva quince días en la ciudad. Originario de Venezuela, voló hacia Vigo para encontrarse con su hermano y comenzar una vida juntos, una vez que entendió que su futuro no estaba en su país. “No tenía otra alternativa”, señaló. Todavía no conoce mucho de Vigo, aunque espera quedarse mucho tiempo, encontrar un trabajo y ver desde la distancia a su país recuperarse.

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