Javier Martínez Torres: “Llevo a las clases cosas de la vida real para explicar conceptos de forma más cercana”
Javier Martínez Torres. Profesor de la Universidade de Vigo, nominado al Premio Educa Abanca Mejor Docente de España 2022
Docente universitario por vocación, el vigués Javier Martínez Torres es uno de los nominados al mejor profesor de España en los Premios Educa Abanca. Enseña Cálculo y Álgebra en la Escuela de Ingeniería Industrial de la UVigo y compartió recientemente su experiencia en Atlántico TV.
¿Cómo se siente tras ser nominado a este prestigioso premio?
Me llegó un correo un día y para mí fue un sorpresón y un orgullo tremendo. Uno da clase para que los estudiantes se sientan integrados en la materia y aprendan. El reconocimiento es de manera anónima pero es fantástico.
¿Cuál diría que es su secreto para que se aprecie tanto su trabajo?
La verdad es que no creo que exista. Me lo han preguntado alguna vez pero no creo que haya tal secreto. Yo simplemente acerco la materia mucho a la vida real, sin perder el rigor del cálculo y el álgebra. Muchas veces llevo cosas comunes a las clases con las que puedo explicar conceptos matemáticos de forma más cercana.
¿Cómo surgió su interés por las Matemáticas?
En la EGB tuve una profesora que me influenció mucho y siempre quise ser profesor de Matemáticas. Empecé en ingeniería industrial en la UVigo por el ‘boom’ de la ingeniería y parecía que podía ser interesante hacer esa carrera, pero enseguida me cambié. Siempre me han apasionado. Yo siempre digo que no voy a trabajar porque es mi hobby y voy feliz. De hecho, estamos en agosto y acabo de llegar de la facultad.
¿Dar clase a universitarios y no en institutos o colegios es algo vocacional?
Es algo que siempre quise. De hecho, muchos compañeros de promoción se fueron a Secundaria, a oposiciones un poco más clásicas. La carrera de universidad es más lenta y un poco más dura. Me tuve que ir, volver y estuve en muchos sitios trabajando. Tiene ese nivel de dificultad teórico de que son matemáticas más complejas. No pierdes el gusanillo de dar clase pero das clase de algo que te gusta y tiene un componente de dificultad elevado.
Las matemáticas son, por lo general, una asignatura muy poco apreciada. ¿Cómo cree que deben enseñarse en las clases?
El estigma de las matemáticas viene de antes de la universidad. No digo que Secundaria y Primaria sean los culpables, pero creo que es cuando te marcan si te gustan o las odias. Para mí, lo más importante es no verlo como algo súper extraño y que parece que haces ecuaciones que no tienen ningún sentido. Hay que acercarlo a la vida real, es que están presentes en todas las facetas de la vida. Explicarlas con muchos proyectos prácticos. Hay un montón de cosas que uno le puede contar a los alumnos para enseñar las matemáticas. Entienden las cosas si tú se las explicas en un lenguaje normal.
¿En la universidad también se encontró esta desidia hacia las Matemáticas?
En primero hay interés, pero el alumno de primero no es consciente de la importancia que tiene el cálculo cuando llega a cuarto. Yo creo que el valor que le dan a las Matemáticas va creciendo a medida que van avanzando. A principio les parece que no van a usarlas mucho y cuando van subiendo, sobre todo los que llegan al máster o al doctorado, se dan cuenta de que su base matemática es súper importante y los que no trabajaron suficiente en primero sufren al llegar al doctorado.
Lleva 3 años dando clase en la UVigo después de pasar por escuelas navales y militares. ¿Cómo han sido estos cursos, con la pandemia de por medio?
Nosotros les llamamos la 'generación pandémica' a los que hicieron el Bachillerato en pandemia. Se nota mucho que tienen más carencias teóricas, e incluso a nivel de metodología de estudio porque lo han tenido que hacer de manera muy aislada. Eso se notó, sobre todo, el año pasado. El primer año después del confinamiento llegaba a clase y no tenía que mandar callar porque estaban todos muy aislados. Ahora ya ha vuelto ese espíritu de equipo que es tan importante para trabajar, se está empezando a diluir el efecto de la pandemia. Pero tuvo un efecto en la base muy grande, lo hemos notado mucho y es una pena por ellos, porque se acaban dando un golpe.
La docencia online lo ha revolucionado todo. ¿Qué opina de esta modalidad?
Es complementaria. No creo que haya que decidir entre online o no. Yo sigo con mi formación de manera online porque me es cómodo, pero hay cosas como las Matemáticas que online se sufre más para dar clase. Uno tiene que estar adaptado a las nuevas tecnologías, pero yo no la demonizo en absoluto. Forma parte de una porción más de la educación que tiene su interés en determinados casos.
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