Alexandre Díaz: “No he sentido ninguna discriminación; todo lo contrario, he sentido mucho respeto”

Los nuevos vigueses

El músico, afincado en Vigo, destaca la riqueza musical de su país, su conexión con el mar y la buena acogida que ha encontrado en la ciudad, aunque reclama cambios en la burocracia y las leyes

El  músico Alexandre Díaz, con su saxo.
El músico Alexandre Díaz, con su saxo. | Atlántico

La historia de Galicia y Cuba está unida por un hilo invisible. Si durante generaciones fueron miles de gallegos los que cruzaron el Atlántico para buscar un porvenir en la isla caribeña, hoy el camino se recorre en sentido inverso. Con una comunidad que supera las 1.500 personas nacidas en la isla y empadronadas en la ciudad, la llegada de artistas, profesionales y creadores cubanos renueva ese pacto histórico de hermandad. El músico cubano Alexandre Díaz, afincado en Vigo, cuenta su perspectiva sobre una ciudad que ya siente como propia.

¿Cómo ha sido su trayectoria y su relación con la música a lo largo de los años?

En Cuba siempre fuimos músicos desde niños. Desde que empecé la carrera me he dedicado exclusivamente a la música; he girado, he grabado muchos discos y he trabajado solamente de eso.

¿Qué diría que hace especial al ADN musical de Cuba?

Yo creo que en Cuba hay un nivel musical muy alto. Somos una isla en medio del Caribe por donde pasaron españoles, franceses y se mezcló muchísimo con la cultura africana. Sin querer, se creó un ecosistema musical, un ADN que hasta la actualidad existe con muchísimos géneros. Los músicos tenemos muy claro que estudiar es lo único que da la técnica; la realización y la ejecución de un instrumento a cierto nivel no se logra sin estudio. Las escuelas son buenas, al menos lo fueron mucho en mi generación, gracias a los maestros y a la historia.

¿Cómo fue que decidió dejar Cuba y terminar en Vigo?

Vivimos aquí por causalidad de la vida. Mi mujer, Lindiana, una excelente artista, estuvo en Vigo hace muchos años cuando trabajó en Portugal, en Oporto. Fue la única ciudad de España que visitó y quedó enamorada de ella porque tiene cierto parecido a su ciudad natal, Matanzas, que también está llena de mar. Y bueno, gracias también a una amiga, María, que nos ayudó a que nuestra familia viviera en esta hermosa ciudad.

¿Cuál fue su primera impresión al llegar a Vigo?

Nunca se me va a olvidar: un 3 de enero al amanecer. Ya conocía algo porque había pasado por acá, pero la sensación de vivirlo fue muy linda. Caminé desde la estación de Vialia con mi instrumento a la espalda hasta mi casa, y sentí una seguridad total. Sentí que estaba caminando por un lugar seguro y hermoso.

¿Qué es lo que más le gusta de la ciudad en su día a día?

Me gustan muchas cosas, sobre todo la naturaleza. Me encanta que esté llena de rías y de mar. Yo vengo de una ciudad en Cuba a la que llaman la "Perla del Sur", Cienfuegos, que también está llena de mar; estoy acostumbrado a vivir muy cerca de él. Creo que el mar le da otra energía a las ciudades.

Al llegar, ¿sintió algún tipo de discriminación o traba?

No he sentido ninguna discriminación en absoluto; todo lo contrario, he sentido respeto. Creo que hay una historia muy linda y sincera entre los españoles, los cubanos y los gallegos (muchos de los cuales fueron a mi país, al igual que los canarios). Sí hay cosas en la política y en las leyes que son pura burocracia —pasa en muchos lugares— y creo que deberían cambiar, porque al final se beneficia la cultura y el pueblo de Vigo con personas como nosotros que venimos a trabajar, a entregar nuestras experiencias y a brindar arte. A veces las leyes son muy estrictas y cuadradas, pero repito: discriminación ninguna, todo lo contrario.

¿Cómo ha sido su integración laboral y artística?

Me integré en cuanto me lo permitieron las leyes. La comunidad musical, tanto cubana como española y gallega, me acogió muy bien.

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