Alejandro Fernández: “Si me atreviera a dar un consejo a los gallegos es: nunca caigáis en las zarpas del nacionalismo”

El presidente del PP en Cataluña, presenta mañana en Vigo su libro “A calzón quitao” en el Círculo de Empresarios

Alejandro Fernández, en imagen de archivo en el Parlamento catalán.
Alejandro Fernández, en imagen de archivo en el Parlamento catalán. | EP

Alejandro Fernández es el presidente del Partido Popular desde 2018. Presenta mañana en Vigo, en el Círculo de Empresarios de Galicia a las 18 horas, su libro “A calzón quitao”, en el que reflexiona sobre el papel de su partido en la política catalana, los errores del pasado y su apuesta de futuro.

¿Por qué se animó a escribir “A calzón quitao”?

Lo hago no en un momento de un mal resultado, como viví en el 21, sino después del mayor crecimiento electoral en la política catalana de los últimos 10 años, para que nadie lo pudiera identificar con ajustes de cuentas. La intención ha sido reflexionar sobre una cosa que, para mí, es muy peligrosa y es el equivocarnos a la hora de hacer el diagnóstico sobre las intenciones del nacionalismo de Cataluña, que le han costado al PP y a España un altísimo precio y que por lo tanto no volvamos a equivocarnos.

¿Será el libro parte de los cimientos de la campaña de las próximas autonómicas en Cataluña?

Creo que el papel del PP en Cataluña es ser una alternativa a la izquierda y al nacionalismo. Históricamente hemos vivido sometidos al nacionalismo, a sus necesidades y a sus exigencias. Eso ha lastrado el proyecto del partido. Defiendo que, para que el PP sea competitivo en Cataluña, debe ser una alternativa a las dos ideologías que han gobernado Cataluña en los últimos 40 años y no parecerse a ellos, sino ya nos habríamos hecho todos socialistas y estaríamos la mar de tranquilos.

¿Consultó con Alberto Núñez Feijóo la publicación del libro?

Un libro no es un arma de destrucción masiva, es un objeto altamente recomendable. Estoy muy orgulloso de formar parte de un partido, que evidentemente no es un balneario porque ninguno lo es, donde puedes escribir un libro con absoluta libertad sin represalias. El PSOE expulsó a Redondo Terreros simplemente por discrepar de Pedro Sánchez y en Vox cada vez que aparece un alma inteligente por ahí, la echan del partido. Evidentemente muchos compañeros han leído el libro y a la inmensa mayoría les ha gustado.

¿Hay catalanes que se sienten huérfanos de partido?

No, lo que ocurre es que el constitucionalismo en elecciones autonómicas históricamente ha renunciado a ser competitivo para vivir sometido al nacionalismo. Eso ha provocado que una parte de la sociedad catalana se desentienda de las elecciones autonómicas. Solo tiene una excepción histórica cuando se batió todos los récords de participación en las elecciones que ganó Ciudadanos. Fue a votar muchísima gente que nunca había ido en unas elecciones autonómicas. Una de las misiones que tenemos es plantear una alternativa y ser combativos en su defensa, es movilizar a esa parte de la sociedad catalana que históricamente ha tenido la sensación de que se vivía sometido al nacionalismo y no merecía la pena ni siquiera participar.

¿Cómo propone combatir el nacionalismo para derrotarlo electoralmente?

Lo primero, no transaccionando ni pensando que con la distensión y dándoles parcialmente la razón se calmarán. Una de las lecciones que nos ofrece la historia es que cuanto más competencias y más financiación ha tenido el nacionalismo, mayor y más grave ha sido el desafío a la unidad y mayor y más grave ha sido la represión interna al discrepante. El nacionalismo es una idea perversa que rompe la igualdad de ciudadanía porque considera que hay ciudadanos de primera y de segunda en función de su adhesión identitaria. En España hay una anomalía y es que, en aras a una cierta concordia, se convirtió al nacionalismo en héroes de la lucha contra el franquismo y se procedió a su blanqueamiento. Eso ha traído consecuencias nefastas. Lo primero es desenmascarar lo perverso y lo antidemocrático que tiene, y contraponer a eso la libertad. Siempre se ha vivido más pendientes de agradar al nacionalismo que de combatirlo ideológicamente.

En los momentos más tensos del ‘procés’, ¿hubo catalonofobia en el resto de España?

Soy catalán, orgulloso, y evidentemente cuando escuchas cosas que generalizan y se refieren a los catalanes como tacaños y demás, a mí me duele. Del mismo modo, como también soy español, me duele cuando en algunos sectores en Cataluña se refieren al resto de los españoles prácticamente como si fueran orangutanes. En líneas generales, sí hubo tensión, pero no como los nacionalistas pretenden pintar. En el resto de España siempre ha habido respeto, cariño y admiración por los catalanes. Es mentira la idea esa de que el resto de los españoles se levanta cada mañana pensando cómo fastidiar al catalán.

A su llegada a Vigo, ¿tiene algún mensaje para dirigirle a los gallegos?

No, yo a los gallegos poca lección puedo dar, siendo del PP, a mis compañeros de Galicia que arrasan elección tras elección. Mi primer mensaje es de absoluta humildad, cariño, respeto y admiración. Si me atreviera a dar un mini consejo es que nunca caigáis en las zarpas del nacionalismo. El nacionalismo acaba siendo supremacista, excluyente, parece que comporta un privilegio, pero a la larga lo que comporta es la destrucción de la unidad y la convivencia civil.

“El proceso catalán ha mutado en un proceso español”

Las elecciones catalanas con más participación fueron las que ganó Ciudadanos en 2017…

Aunque no existe el concepto jurídico de elecciones plebiscitarias en nuestro sistema electoral, sí que fueron planteadas por el separatismo en esos términos. Y las perdieron. Fueron unas elecciones extraordinarias que es difícil que se puedan repetir las condiciones. Lo que sí que pudo demostrar Ciudadanos en aquella época es que se podía combatir al nacionalismo sin necesidad de vivir sometido.

¿Se entiende desde fuera de Cataluña lo que ha sucedido allí en los últimos 10 años?

Creo que sí. No tengo más que palabras de agradecimiento al resto de compatriotas de todas las comunidades, nos apoyaron muchísimo. Lo que sí que tengo muy claro es que, por desgracia, el proceso catalán ya ha mutado y ahora es un proceso español. Que el separatismo tenga la llave de la política española está exportando al conjunto de España la misma inestabilidad institucional, la misma falta de separación de poderes y la misma intervención en los organismos públicos.

En el libro menciona un nuevo actor en auge, Aliança Catalana. ¿Cómo lo vive el PP catalán?

Es el desarrollo lógico y grotesco del fracaso del proceso. El nacionalismo en Cataluña, fruto de la frustración, se va a radicalizar. Quien espere que vaya a aparecer una Convergencia, como en los años 80 y 90, cometerá un grave error.

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