Aleida Naval: “Si no fuera por la sanidad española, ya no estaría en este mundo”

Nuevos vigueses

“Al principio Vigo me pareció una ciudad inmensa, la comparaba con La Habana. Con el tiempo, me di cuenta de que es más manejable y me fui enamorando de ella”, asegura esta cubana, residente en Vigo desde hace diez años

Aleida Naval llegó a Galicia en 2014.
Aleida Naval llegó a Galicia en 2014. | Atlántico

De las ondas radiales en Cuba a los paisajes de Galicia, la vida de Aleida Naval Santos es un testimonio de resiliencia. Lo que comenzó como un viaje para conocer el origen de su abuelo se transformó en una lucha por la vida y un nuevo comienzo en la ciudad de Vigo.

Aleida, usted dedicó más de dos décadas a la comunicación en Cuba. ¿Cómo recuerda esa etapa?

La radio siempre fue mi vida. Trabajé durante 22 años en emisoras municipales y provinciales. Fui realizadora, directora de programas, guionista y redactora publicitaria. Los últimos 13 años me desempeñé como reportera de prensa. Aunque soy licenciada en Filosofía por la Universidad de Oriente, mi vocación siempre estuvo en comunicación.

¿Qué fue lo que la impulsó a cruzar el océano hacia España?

No fue una decisión política ni económica, sino personal. Tenía el sueño de conocer Armental, en A Peroxa (Ourense), donde nació mi abuelo paterno. Al principio viví en Allariz y mi plan era regresar a Cuba, pero a los tres meses mi destino dio un giro inesperado. Me sentía muy cansada, yo que siempre fui activa y deportista, y tras unos análisis me diagnosticaron leucemia mieloide aguda.

Ese diagnóstico lo cambió todo. ¿Cómo termina estableciéndose en Vigo?

Pasé casi todo el 2014 ingresada en Ourense recibiendo quimioterapia. Me remitieron a Vigo porque el trasplante de médula ósea debía realizarse aquí. Eso ocurrió en enero de 2015. Desde entonces, el Hospital Álvaro Cunqueiro ha sido mi centro de referencia. Siempre pensé en volver a Ourense o a Cuba, pero la vida me fue quedando en Vigo. Hoy estoy de alta médica y profundamente agradecida; siento que Dios me puso aquí porque, de no haber llegado a Galicia, probablemente hoy no estaría en este mundo.

¿Qué impresión le causó Vigo al llegar y cómo se siente hoy en la ciudad?

Al principio me pareció inmensa, la comparaba con La Habana. Con el tiempo, me di cuenta de que es más manejable y me fui enamorando de ella. Hoy la conozco tan bien que hasta oriento a los turistas. Me gusta mucho su gente y me encanta hablar gallego; me hace sentir una más de esta tierra. Además, el paisaje de la bahía y las montañas me recuerda mucho a Moa (Holguín), donde viví muchos años.

Actualmente, su labor profesional ha cambiado radicalmente. ¿A qué se dedica?

Al llegar, decidí formarme en el área sociosanitaria para encontrar empleo. He trabajado cuidando a personas mayores y dependientes, recientemente en una residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Sin embargo, no he abandonado mi vocación. Desde 2023 dirijo el podcast “Poniendo Voz: raíces y horizontes”, donde entrevisto a otros migrantes para compartir sus historias y procesos de adaptación en Galicia.

¿Cómo vive la comunidad cubana en la ciudad?

Es un colectivo diverso que está creciendo. Participo en un grupo donde nos apoyamos con temas de trabajo, vivienda y trámites legales. Lo que más valoro es el respeto que hay entre nosotros, a pesar de las diferentes opiniones.

Es inevitable hablar de la situación en Cuba. ¿Cómo ve el panorama desde la distancia?

Nací y crecí bajo el bloqueo y sé que hoy la situación es extremadamente difícil por la escasez. Mantengo contacto con mi familia en Las Tunas y trato de ayudar en lo que puedo. El pueblo cubano tiene una capacidad de resistencia increíble.

¿Teme una intervención militar en su país?

Cuba tiene un sentido de soberanía muy fuerte. Tanto los que estamos fuera como los que están dentro amamos nuestra tierra y no queremos verla agredida.

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