“Me agredieron solo por carecer de recursos y vivir en la calle"
Carlos, víctima del primer caso judicializado de aporofobia (odio al pobre) en Vigo, quiere que los responsables no queden impunes
Llevaba unos diez días refugiándose en las galerías del Calvario cuando fue atacado por un grupo de chicos. Carlos, de 38 años, recuerda cómo “me golpearon” pero también cómo le humillaron llegando a tirarle monedas y a escupirle, mientras lo grababan con el móvil. “Me atacaron simplemente por vivir en la calle, por no tener recursos y buscar refugio y eso no puede ser”, explicaba ayer en la Cidade da Xustiza.
Carlos acudió al palacio judicial al haberse señalado la audiencia preliminar de la vista contra los dos acusados adultos, para los que la Fiscalía pide un año de prisión para cada uno y una indemnización de 2.000 euros por daños morales y 325 por los daños físicos a raíz de dos puñetazos. No hubo posibilidad de pacto o acuerdo al no presentarse los dos acusados, por lo que la cita quedó pospuesta para el próximo mes de julio. La víctima explicaba que “este tipo de ataques no pueden permitirse porque en mi caso yo sufro una enfermedad muy grave, tengo ataques epilépticos y lo ocurrido me afectó muchísimo”. Los menores que participaron en los hechos ya fueron juzgados en Pontevedra y condenados a una multa menor. “Les perdoné y acepté los 200 euros porque eran niños, pero aún no me pagaron nada”.
Carlos lamenta que “cuando ocurren estas cosas parece que no pasa nada, y luego cuando las personas sin hogar tratamos de buscar un refugio somos nosotros los delincuentes”. Él vive en el albergue municipal pero “si no hay plaza o los días que no puedo estar allí tengo que encontrar algún sitio donde dormir”. En aquel momento, en marzo del año pasado, había encontrado en las galerías de Urzaiz, junto a la escalera, una zona resguardada. “No molestaba a nadie, dormía allí y después me marchaba; no esperaba que me fueran a atacar y yo me comporté de forma pacífica, no respondí a la agresión”, explicaba.
Para este joven la vida no ha sido fácil. “Por mi enfermedad, a veces tengo reacciones de las que no me acuerdo y me dan ataques epilépticos si me veo en situaciones como la que me ocurrió entonces, los daños psicológicos fueron muy grandes hasta el punto de que me refugiaba en una zona junto a la Policía porque tenía miedo”.
Relata que “yo estuve viviendo en el edificio de Alfonso X antes del incendio, pero aquello que pasó también me afectó mucho. En Vigo, a las personas sin hogar no nos ayudan, cuando fue desalojada la nave de Beiramar solo tuvimos el respaldo de Os Ninguéns. Las cosas están muy mal".
Respecto a los acusados, añade que “quiero que no queden impunes, no se puede ir atacando a la gente por no tener un techo". Carlos sostiene que “yo me comporto con educación, porque es lo que me enseñaron en mi casa” por eso no es capaz de entender este tipo de ataques de odio y relata cómo hace solo unos días “a una mujer se le cayó una cartera con 86 euros, yo la recogí y se la devolví”.
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