Seis perros, el mejor olfato de la Guardia Civil en Peinador

vigo

La Guardia Civil cuenta con seis perros en el Servicio Cinológico con base en Peinador. Sus funciones se multiplican en verano con controles en carreteras, puertos, aeropuertos, festivales y visitas de autoridades

marisol oliva. ViGO
Publicado: 28 jul 2019 - 02:43 Actualizado: 29 jul 2019 - 02:40
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nnn Las actuaciones del Servicio Cinológico y de Rescate de la Guardia Civil se multiplican en verano. A su actividad normal rastreando las maletas en el aeropuerto de Peinador, se suma la frenética labor que llevan a cabo en el muelle de contenedores, donde sus finos olfatos son uno de los principales azotes del narcotráfico. Otra de sus tareas estivales es vigilar y velar por la seguridad de los turistas más ilustres que visitan la provincia de Pontevedra, como son ministros, políticos internacionales o miembros de la Casa Real. Para completar este apretado calendario, hay que incluir la revisión de los equipajes de los cruceristas que suben a los trasatlánticos que recalan en Vigo, que además son revisados de arriba a abajo por los perros y sus guías en busca de explosivos. Algo que en verano se multiplica con el incremento del número de grandes hoteles flotantes que atracan en el muelle vigués. Para completar el calendario de actuaciones, intervienen en controles de tráfico, grandes aglomeraciones como pueden ser los festivales de verano o reforzando operativos como fue en la detención de los dos miembros de Resistencia Galega, donde se encargaron de rastrear la casa en la que encontraron varias armas y municiones.

El trabajo en el puerto es uno de los más diversificados. Allí actúan tanto los de drogas como los de explosivos. En la actualidad, de los seis perros con los que cuenta el Servicio Cinológico en Vigo, cuatro son de drogas y dos de explosivos, estando a cargo de cinco agentes guías. Además, otros dos ejemplares se encuentran en las instalaciones del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS), con base en Pontevedra. En este caso la misión de estos perros es intervenir en entrada y registro y cargas policiales. La especialidad de cada uno de ellos “depende del entrenamiento que reciben desde pequeños. Por lo general los solemos elegir por su buen carácter, que les guste jugar y sean cariñosos”, explica el responsable del servicio. La mayoría de los seis perros que tienen su base en Peinador son de razas labrador y pastores alemanes o belgas, aunque también se han sumado otros que “consideramos que tenían buenas características para este trabajo. Lo importante es el carácter del perro más que la raza”, asegura este guardia, cuyo perro “Aníbal”, es el más veterano del grupo con nueve años de servicio detectando drogas. La vida “laboral” de cualquiera de estos ejemplares dependerá “de cómo esté el propio perro, ya que todos los años pasan un completo análisis veterinario como pruebas de aptitud”. En el caso del “abuelete” de Peinador es posible que este sea su último año de servicio. Después, el destino de estos perros puede ser “quedarse con su guía, al fin de cuentas son como de tu familia y tienes una relación muy estrecha con ellos”, comenta. Si no es posible, la otra alternativa es pasar sus últimos años con una familia nueva que les adopta tras solicitarlo en la página www.heroesde4patas.org, encargada de buscarles un nuevo hogar a los perros que han prestado servicio en las fuerzas de seguridad, bomberos y ejército y que se jubilan por edad o no se adaptan a su trabajo. Uno de estos perros adoptados fue el de “Chetri”, que prestó sus servicios en Peinador y terminó en una familia de adopción en la ciudad de Pontevedra.

El cuidado con los animales por parte de la Guardia Civil es total y su educación y entrenamiento una de las principales actividades del Servicio Cinológico, donde desmienten categóricamente la leyenda urbana de que “les demos droga para que al ser adictos la busquen. Lo que pasa es que está en su instinto seguir el rastro de los olores y recibir una recompensa, que en este caso es un rollo que les damos cuando encuentran algo”. Además, también miden los tiempos en los que los animales están trabajando, para no sobrecargarles. Así, normalmente, las búsquedas no suelen sobrepasar los quince minutos o veinte minutos, que son seguidos de media hora de descanso para que los animales puedan entrar nuevamente en acción.

El entrenamiento nunca acaba para los perros de la Guardia Civil. Los animales son adiestrados primero en la Escuela de Adiestramiento de Perros Policía de la Guardia Civil, en la Comunidad de Madrid, donde también recibe formación el guía. A partir de ese momento, ambos trabajarán juntos en perfecta coordinación. Una sintonía que llega a permitir que el guardia reconozca cuándo el animal está cerca de su presa sólo leyendo el movimiento del rabo y la postura del cuerpo. La posibilidad de error en estos casos es casi nula. Una compenetración que en el caso de los canes destinados a la desactivación de explosivos sea mucho mayor. Algunos guardias civiles aseguran que son “casi uno, ya que la vida del agente depende del buen hacer de su perro”.

Una de las anécdotas que cuentan de estos animales capaces de detectar un explosivo por muy escondido que se encuentre tuvo lugar en Vigo. En un reconocimiento rutinario llevado a cabo en el perímetro de seguridad del cuartel vigués uno de los perros de explosivo se quedó clavado junto a un vehículo. El can pasa otra junto al coche y vuelve a marcar. Los artificieros entran en acción y vuelan el maletero. No había nada. Pero el olfato del cánido no se había equivocado. Allí se trasportó material pirotécnico de unas fiestas patronales. n

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