La Agencia Europea de la Pesca, con sede en Vigo, cumple 20 años con 400.000 inspecciones

El organismo comunitario es “un centro de excelencia de control pesquero internacional”.

La irlandesa Susan Steele, directora de la EFCA, con tres trabajadores, Rieke (Alemania), Ivor (Croacia) y Cristina (Portugal).
La irlandesa Susan Steele, directora de la EFCA, con tres trabajadores, Rieke (Alemania), Ivor (Croacia) y Cristina (Portugal). | VICENTE ALONSO

La Agencia Europea de Control de la Pesca, con sede en Vigo, realizó unas 400.000 inspecciones en sus 20 años de historia. El organismo comunitario celebra su 20 aniversario convertido en “un centro de excelencia de control pesquero a nivel internacional", indica su directora, la irlandesa Susan Steele, que destaca el crecimiento de la Agencia en proyectos, capacidad de inspección, medios y presupuesto, pasando de 21 millones en 2021 a más de 31 millones actualmente. “Hay capacidad para crecer, aunque en estos mometos el personal que tenemos es suficiente para abordar el trabajo”, explica la directiva, que ve con buenos ojos la orientación hacia “una mayor sostenibilidad y más y mejor cumplimiento en el mar. Lo detectamos y eso me alegra”.

La EFCA, por sus siglas en inglés, celebrará el próximo 24 de abril un evento para conmemorar sus dos décadas. Será en el edificio del Tinglado del Puerto de Vigo y congregará a representantes de la sociedad civil y autoridades. “Tenemos mucha suerte porque tenemos una buena relación con todos los organismos e instituciones y siempre recibió mucho apoyo de Galicia y de España”. “Nuestro trabajo es muy importante, ya que desde aquí (Vigo) coordinamos una labor relevante por el futuro de toda Europa en el ámbito marítimo”.

La Agencia emplea a un centenar de personas de 21 nacionalidades diferentes y cuenta por primera vez en su historia con tres barcos con puerto base en Vigo -el “Ocean Protector”, el “Ocean Sentinel” y el “Ocean Guardian”- y amplió su zona de trabajo a África occidental y el Oceáno Índico, que se suman a los planes de despliegue en el Mar Báltico, el Mar Negro, Mar Mediterráneo, el Mar del Norte y las aguas occidentales NAFO y NEAFC en el Atántico Norte. “La gente de Vigo tiene que estar muy orgullosa de contar con un organismo como éste con un trabajo muy importante que coordinamos desde aquí para toda Europa”.

Sede del organismo comunitario en García Barbón.
Sede del organismo comunitario en García Barbón. | VICENTE ALONSO

100 trabajadores de una veintena de nacionalidades

La Agencia Europea de Control de la Pesca cuenta en Vigo con 100 trabajadores de una veintena de nacionalidades: España, Francia, Italia, Portugal, Lituania, Grecia, Estonia, Alemania, Bélgica, Polonia, Reino Unido, Rumanía, Croacia, Finlandia, Irlanda, Holanda, Malta, República Checa, Austria y Hungría.

El organismo nació en 2005, año en el que se aprobó el reglamento, empezó a funcionar en 2007 de manera provisional en Bruselas y en 2008 se trasladó a Vigo. Tiene su sede en el edificio Odriozola en la céntrica calle García Barbón. Allí luce desde uno de los balcones una bandera de Europa que permite dar visibilidad a unos de los organismos comunitarios con los que cuenta España, donde solo hay dos agencias europeas, la de Pesca en Vigo y la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo en Bilbao. También están la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE en Alicante; el Centro Europeo de Satélites en Madrid, así como la Fusion for Energy en Barcelona y el Instituto de Prosprectiva Tecnológica den Sevilla. La EFCA en Vigo tiene como objetivo mejorar el cumplimiento de la Política Pesquera Común a través del control de las pesquerías y la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

Susan Steele: “Vigo es una ciudad magnífica para vivir”

Susan Steele
Susan Steele | VICENTE ALONSO

Susan Steele lleva cuatro años al frente de la Agencia Europea de Control de la Pesca, donde le queda, al menos, uno más para cumplir su primer mandato como directora. “Si tengo suerte podría renovar por otros cinco, pero no lo sé”, relata la irlandesa, que confiesa que no tendría ningún problema porque tanto ella como su familia están más que adaptados a Vigo. “Es una ciudad magnífica para vivir, llena de vida y la cultura celta se siente en cada rincón”. “Galicia e Irlanda comparten tradiciones e historia y esa conexión se refleja en la danza, la música y la festividad”.

Steele es la primera mujer en dirigir la EFCA. “Soy una apasionada del mar y Vigo no puede estar más conectada a él". “Vivimos cerca de Bouzas y poder ver las Islas Cíes y escuchar el sonido del mar todos los días es algo impagable”. Su marido ya es un vigués más y sus siete hijos, que viven repartidos en diferentes países, también considera la ciudad “un lugar muy especial”.

Eurofuncionarios y vigueses de adopción: “Nos encanta Vigo”

La alemana Rieke Arndt lleva trabajando en la Agencia Europea de Control de la Pesca desde sus comienzos y desde hace 17 años está en Vigo, por lo que es testigo de la evolución experimentada por la ciudad. “Cambió mucho, para mejor, especialmente en cuanto a los carriles para bicicletas. La vida aquí es muy cómoda, es una ciudad muy abierta, la gente es maravillosa y la cercanía al mar y a la montaña es lo que más me gusta”, apunta Arndt, que es la jefa de Recursos Humanos y Asuntos Jurídicos de la EFCA.

Dice que lo más le costó es adaptarse a los horarios de las comidas. “Tener que esperar hasta las ocho de la tarde o más para que abra la cocina en un restaurante era algo impensable para mí, pero al final te acostumbras y te apuntas al aperitivo y las patatillas", bromea.

La comida gallega le vuelve loco a Ivor Jeftimijades. Natural de Split (Croacia), destaca “la buena materia prima de Galicia y de gran calidad" y también que “la seguridad que hay en esta ciudad es un aspecto muy positivo”. “La gente es muy maja, eso ayuda mucho sobre todo los días de lluvia”, cuenta echándose las manos a la cabeza. “Eso sí lo llevo fatal, pero luego voy al mar y ya se pasa todo", relata el croata, que es el coordinador en el área del Mediterráneo y Mar Negro.

Para Cristina Morgado vivir en Vigo es “casi casi como estar en casa”. “Soy del norte de Portugal, así que fue fácil trasladarme y el cambio resultó muy bueno tanto a nivel profesional como personal". “Soy bióloga marina y el mar está en mi ADN, así que poder verlo todos los días es algo maravilloso”, cuenta la responsable de la unidad de las aguas del Atlántico Norte, Mar del Norte y Báltico.

Los tres eurofuncionarios coinciden en señalar otros aspectos menos amables de Vigo, como las comunicaciones. “Yo vivo en las afueras de la ciudad y el transporte público es una pesadilla, al final tienes que depender del coche”, relata Cristina, a la que la resulta más sencillo que a sus compañeros volver a casa por la cercanía -es de Viana do Castelo-. Para Ivor viajar a Croacia “es catastrófico y muy caro" y Rieke también tiene muchas dificultades para volar a Alemania. “En un fin de semana es imposible, hay que hacer escalas o ir a otros aeropuertos y necesitas añadir más días”, lamenta recordando la época en la que Peinador tenía conexión directa con Bruselas. “Era muy cómodo para nosotros que viajamos con frecuencia a ese país por trabajo”.

Los tres se muestran encantados con “la gente de Vigo y su hospitalidad" y dicen que a sus familias también les gusta la ciudad, la gastronomía, el mar, las Islas Cíes, las fiestas populares y la Navidad. “El mercadillo me encanta, pero la noria no, por favor", apunta el croata.

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