Afectados por los incendios hacen inventario para optar a las ayudas

UN MES DESPUÉS DEL FUEGO

Vigo, entre los quince municipios que tratan de recuperarse un mes después del fuego

a.j.p. vigo localad@atlantico.net
Publicado: 12 nov 2017 - 03:41 Actualizado: 13 nov 2017 - 01:47
Las  "zonas cero" de los incendios en Vigo y su
área, un mes después
Las "zonas cero" de los incendios en Vigo y su área, un mes después

El fin de semana del 15 de octubre ardieron en Galicia cerca 35.500 hectareas en 264 incendios. Más de un centenar de focos se registraron en el entorno de Vigo, con una quincena de municipios que en una sola noche vieron cómo las llamas asolaban parroquias y montes enteros y acababan con la vida de tres personas, dos en Nigrán y una en la parroquia viguesa de San Andrés de Comesaña.

Un mes después de la mayor catástrofe natural registrada en el área de Vigo, los afectados hacen inventario para poder optar a las ayudas del Gobierno, tras la reciente aprobación en el Consejo de Ministros de zona afectada gravemente por emergencia de Protección Civil.

En la ciudad, se llegaron a registrar hasta una treintena de focos simultáneos que arrasaron entre el 80 y 90% de los montes de Coruxo, Valladares, San Andrés de Comesaña y Matamá con un total de 600 hectáreas quemadas, el mayor desastre registrado en la historia viguesa.

Aquel 15 de octubre, 400 personas fueron desalojadas de sus casas, solo en Vigo, una cifra que se multiplicó en los municipios vecinos. Los cinco grandes incendios simultáneos en la noche de aquel domingo avanzaron sin control por Baiona, Nigrán, Gondomar, As Neves, Salvaterra, Salceda, Mondariz, Ponteareas, Porriño, Mos, Redondela, Pazos de Borbén, Fornelos de Montes y Soutomaior.

Además de viviendas afectadas, se quemaron fincas y propiedades y acabaron con el medio de vida de los vecinos dedicados a la ganadería y al cultivo.

Durante este último mes, los esfuerzos de los concellos y de la Xunta han ido encaminados por un lado a evaluar los daños para percibir ayudas y por otro a iniciar medidas recuperación forestal , así como a prevenir que las zonas quemadas pudieran sufrir las consecuencias de las lluvias del otoño.

Cientos de voluntarios han trabajado en las últimas semanas para repartir miles de kilos de paja por los montes con el objeto de evitar el arrastre en caso de lluvias. Además, se han llevado a cabo planes de actuación con los comuneros encaminados a la recuperación del ecosistema perdido.

En Chandebrito, Nigrán, una de las parroquias más devastadas, se aprobaron medidas para reforzar el monte de O Castro, totalmente quemado, ante el temor de la avalancha de piedras sobre las viviendas. Pazos de Borbén y As Neves registraron también efectos devastadores tras un enorme incendio que se originó en Padróns, Ponteareas, y que se fue extendiendo por la fuerza del viento que aquella noche alcanzó hasta los 90 kilómetros por hora. Un mes después, el paisaje quemado recuerda lo ocurrido aquel día.

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